Sin embargo, el empresario kirchnerista admitió que quien sacó las fotos del supuesto retiro de documentos, Sergio Triviño, era empleado suyo.
"Anoche (por el martes) no lo recordaba entre tantos empleados que tiene Austral pero, revisando la nómina de empleados, recordé quién es", dijo Báez sobre Sergio Triviño, cuyo paradero era ayer desconocido. Fue durante una nueva invitación a la prensa a recorrer parte de su chacra. El día anterior había intentado demostrar que nunca tuvo una bóveda en el subsuelo sino una cava para guardar vinos.
Pero ayer también dijo algo incierto. Aseguró que Triviño estaba trabajando normalmente pero cuando este diario fue más tarde al lugar donde lo hace habitualmente, allí dijeron que no había concurrido. Es un taller de carpintería y metalúrgico donde se hacen trabajos para la empresa Austral Construcciones, la preferida y favorita del kirchnerismo.
Báez garantizó que Triviño seguirá prestando servicio para la constructora "si no procedió de mala fe", fue lo único que agregó Báez y consideró que era una exageración pedir el resguardo de Triviño. "Acá nos conocemos todos, es demasiado eso".
Triviño habría sido quien sacó las 200 fotos del presunto vaciamiento ocurrido en la gigantesca chacra de Báez horas después de la primera emisión del programa Periodismo Para Todos (PPT), en el que se informó sobre un presunto lavado de dinero por 55 millones de euros y por lo que Báez quedó imputado en una causa penal.
Ayer su paradero no estaba claro. Fuentes políticas dijeron que pudo haberse activado el mecanismo de protección a testigos, como había reclamado el martes la diputada Elisa Carrió a la Justicia. Es porque el juez federal porteño Sebastián Casanello decidió desprenderse del caso aunque ordenó custodia para Triviño y Fabián Coli, a quien el primero le habría entregado las fotos llevadas a la Justicia por Carrió.
Coli habría dicho a un allegado -según la agencia Opi Santa Cruz- que lo habían amenazado más de 30 veces. Anoche declaraba ante la jueza subrogante Ana Álvarez, quien el viernes entregará el tribunal a una conjueza con lazos con el kirchnerismo, Andrea Askenazi.
Báez ayer se defendió durante una visita que hizo con la prensa por su chacra. La recorrida se cortó abruptamente cuando las preguntas evidentemente no le gustaban. "Esta visita era para recorrer, no para hablar", expresó el hasta hace poco para nada mediático empresario.
Ante las coincidencias que surgen entre las fotos difundidas en la denuncia y las que se tomaron el martes a la noche durante la recorrida convocada por Báez, el empresario kirchnerista volvió a hablar de una "maniobra mediática" y reiteró que no tiene bóvedas ni cajas fuertes en ninguna de sus propiedades.


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