Gutiérrez: “A partir de ahora Pergamino será la ciudad de María Crescencia”

El intendente fue invitado a dirigirse a los presentes durante la ceremonia, en su calidad de anfitrión. Dejando entrever su emoción, el jefe comunal, agradeció a Benedicto XVI por el “obsequio” de la proclamación de beatificación. También expresaron sus agradecimientos monseñor Héctor Cardelli y Gaspar Quintana, obispo de Copiapó, Chile.
Antes de la bendición final, los conductores de la ceremonia invitaron al intendente de nuestra ciudad, Héctor Gutiérrez, a expresar su sentir ante tan grato momento. Primero dio la bienvenida a todos los peregrinos y luego la emoción tomó la voz el jefe comunal, que entre lágrimas recordó cuando en 1986 tomó contacto –a través de monseñor Domingo Castagna- con el incipiente proceso canónico de Crescencia. También trajo a su memoria a la hermana Asunción, que por entonces dirigía los destinos del Colegio del Huerto y no vivió para presenciar este momento y habló del anhelo compartido hasta ayer con la hermana Josefina, de ver beatificada a Crescencia: “Cuando en diciembre del año pasado Su Santidad declaró la beatificación de María Crescencia y comenzamos a preparar el día de hoy. Benedicto XVI nos ha obsequiado el único y mayor de los regalos que podíamos anhelar y le estamos muy agradecidos. A partir de ahora Pergamino será la ciudad de María Crescencia”.

Testimonio de amor

El obispo de la Diócesis de San Nicolás, Héctor Sabatino Cardelli, ofreció palabras de agradecimiento al cardenal Amato y a todas las personas que colaboraron con la causa. “Quiero en nombre de la Iglesia de San Nicolás agradecer la distinguida visita de la eminencia Angelo Amato que ha presidido esta celebración, representando al Santo Padre Benedicto XVI. Y hacer extensivo mi agradecimiento a todas las personas que han contribuido desde el inicio de la Causa de Beatificación de Crescencia, a mis obispos antecesores, Domingo Castagna, Mario Maulión, el mancomunado trabajo con las hermanas del Huerto, con quienes hemos compartido horas reflexionando y pensando en esto que acabamos de celebrar. A los obispos que manifestaron la adhesión y este gesto de comunión eclesial, no sólo a las autoridades eclesiales argentinas sino agradecer a todos los representantes de otros países que están presentes junto a nosotros y que verdaderamente nos resultan tan queridos porque el amor de Crescencia superó todas las fronteras y nos ha convocado para fortalecer ese amor y para convertirnos en testimonio de amor en el mundo”.

Desde Chile

Por último el obispo de Copiapó, Chile, dejó su mensaje en nombre del pueblo que cobijó a Crescencia en sus últimos años de vida y hasta el traslado de su cuerpo a la Argentina en 1982: “No se me ocurren palabras más significativas en este momento que las de María: ‘Ha hecho grandes cosas el poderoso, santo es su nombre’. Estas palabras de María manifiestan su experiencia gozosa cuando uno de sus hijos, en cualquier parte del mundo, es reconocido por sus virtudes.

“Mis hermanos, los obispos de Chile, me han encomendado la tarea de representarlos en esta celebración eclesial. Y es para mí un orgullo ya que en Vallenar, en mi querido Chile, la hermana Crescencia expiró el 20 de mayo de 1932.

“La nueva beata se caracteriza por el fiel discipulado, y esto nos aporta un valioso ejemplo en estos días para encarar un trabajo de evangelización por el mundo.

“El Santo Padre Benedicto XVI nos ha dicho que la llamada del Señor a la santidad, dirigida a todos los cristianos, pasa a través del itinerario sacramental y no hay duda alguna de que nuestra hermana Crescencia llegó a ser un fragante aroma de Cristo en la tierra de Atacama. Su paciencia orante y su servicio a pobres y necesitados la destacan.

“Que María Crescencia nos ilumine para que seamos buenos discípulos de Jesús bajo el amparo materno del corazón de María Santísima del Huerto”.

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