Gutiérrez encara la muy riesgosa cuesta arriba por su reelección, con una oportuna bocanada de oxígeno político

Francisco Gutiérrez concluyó la semana entonado por un golpe de oxígeno político. Si bien la bocanada no le vino por buenas noticias traída por alguno de sus muchos secretarios o por la coronación de algún esfuerzo compartido con alguna ONG o un barrio, el encuentro de superestructura celebrado en Mar del Plata, le dio una alegría política y varios condimentos que podemos intentar.
1.- CALAMAR EN SU TINTA

Gutiérrez, otra vez en solitario, respiró el aire fresco que le supone el sentirse parte de un proyecto político de futuro, con un horizonte más allá del final del actual mandato en Quilmes.

Una cosa es la aridez de una tarea diaria dónde desde el primer día no parece sentirse a gusto, otra cosa es la adrenalina que le corre cuando se apasiona hablando de las posibilidades del futuro, del armado, la movilización y las peleas que supone acceder a un lugar de poder en el sistema democrático vigente.

Estamos ante un dirigente solitario que ha venido mostrando su entusiasmo en cada oportunidad que se discutieron situaciones que incluyeron su futuro personal. Algo parecido ocurre cuando algún debate roza cuestiones del pasado que lo tuvo por protagonista. Será muy difícil encontrar al Jefe Comunal igualmente interesado en la actualidad de su gobierno, de sus secretarios y la calidad de gestión que desarrollan en la ciudad. La prueba más clara de ese desapego, llega por el hecho que desde hace ya largos meses, arrastra al menos tres o cuatro de los secretarios centrales, en situación de total descrédito, políticamente agotados y ya sin ideas que fortalezcan la gestión.

2.- CANDIDATURA MÁS DESPEJADA

Otra de las razones por qué la reunión en Mar del Plata ofreció un respiro de oxígeno puro provino del hecho que, desde los hechos del Parque Indo americano, el anibalismo tiene a su máximo referente en el tramo en picada de su montaña rusa política. Así las cosas, el cuadro de estos días aparece netamente favorable para quién aspira a quedarse en solitario con la candidatura del kirchnerismo en Quilmes.

Estamos en tiempos de definiciones, a poco de cumplirse el mes Nº 38 de la actual administración, quedan apenas 300 días de la actual gestión.

Claro que los números se acortan mucho cuando recordamos que hay programadas internas abiertas y obligatorias para el 14 de Agosto, es decir para dentro de algo así como 180 días. Nada. Por su parte, para las elecciones generales del 23 de Octubre, faltan algo así como 260 días.

Si bien en Quilmes ningún precandidato a dejado de lado sus muy expuestas pretensiones políticas, en el entorno del gobierno local, la semana terminó con mucha más confianza que Gutiérrez logre lo que necesita: Ser único representante K en el cuarto oscuro de Octubre.

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