A Gutiérrez no le va bien este asunto de la seguridad ciudadana

A Gutiérrez no le va bien este asunto de la seguridad ciudadana
La muerte del abogado Marcelo Durañona ocurrido a comienzo de la semana pasada, volvió a llamar la atención sobre la situación que se vive en nuestra ciudad. Como si se tratara de una demanda egoísta, a Gutiérrez parece que le diera fastidio el asunto.

Desde la prensa nacional se asegura que Quilmes es el Distrito del Conurbano con más asesinatos en robos de lo que va del año. Apuntan seis casos. Hay otras muertes absurdas en manos de la delincuencia en lo que va del año, como la del abuelo de 76 que murió de un infarto tras el asalto a una financiera o el caso de la familia Blanco ocurrida en Wilde.

PRIMERA MIRADA

Al repasar el recorrido de la gestión durante sus seis años al frente del gobierno de la ciudad, surge que Francisco Gutiérrez (que tiene un salario bruto de 65 mil pesos mensuales, más bonificaciones) no parece encontrar fundamento que justifique el reclamo ciudadano de seguridad. Le llega desde los centros urbanos, donde Gutiérrez mantiene una muy baja cosecha de votos. Su contraparte es el derecho de quien sale a la calle con un arma en la cintura a robar, o a secuestrar.

Vamos por parte. Cuando hablamos de fundamento, nos referimos a esa convicción personal sobre la cual se apoya una acción; en este caso, una acción de gobierno.

Lamentablemente el debate público en la ciudad está cancelado, de modo que no podemos pulir esta legítima mirada, quizás incompleta o hasta equivocada, que llega como consecuencia de varias situaciones bien concretas, que nos disponemos a recorrer.

EJERCICIO EN EL AIRE

Ya que no tenemos el ámbito natural para ofrecer un debate público, hagamos el ejercicio diciendo que el planteo sería así: ¿El dirigente Gutiérrez, con sus años de historia política, y fuera de su condición de funcionario público, puede sostener que está mal matar?;

De la respuesta que surja podría aparecer una segunda pregunta: ¿En todos los casos, está mal matar; o habría que analizar caso por caso?

- A esta altura, es como si nos estuviéramos haciendo una interpelación a toda la sociedad en su conjunto, y al preguntar a un dirigente surgido de las urnas en realidad estuviéramos pensando entre todos el momento que compartimos.

Vale la pena la pregunta teniendo en cuenta que aún las personas que salen a la calle pidiendo seguridad, son apenas 200 o 300 vecinos; en cada caso. No hay un repudio masivo de 10 o 15 mil quilmeños en las calles, reclamando por su derecho a la vida.

¿Será que como sociedad no encontramos un fundamento en común, para pronunciarnos en contra del que mata?. Repudiamos que muera un amigo, o un familiar; pero no logra movernos una muerte algo más alejada.

SEGUNDA MIRADA

- Resulta repetido que cada verano, que la ciudad termine sacudida por una serie de muertes absurdas. En este 2014, llama la atención el silencio total elegido por Francisco Gutiérrez.

- También es interesante apuntar que, mientras se organizaban las marchas de reclamo en torno a la muerte del abogado Durañona, la policía reportó la detención de cinco sospechosos. Tal como lo muestran los comentarios que aportamos en un recuadro aparte, las preguntas surgen y son legítimas.

- Un tercer actor que se mantiene totalmente fuera del juego es la Justicia. Los Fiscales del Departamento Judicial de Quilmes tienen sometidos a toda la ciudadanía de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela al imperio de su silencio. Nadie sabe nada de lo que piensan y lo que hacen; los jueces de garantías lo mismo.

Es decir: las muertes se repiten, el poder político se muestra ambivalente, la policía no esconde sus limitaciones y la Justicia impone silencio.

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