La muerte del abogado Marcelo Durañona ocurrido a comienzo de la semana pasada, volvió a llamar la atención sobre la situación que se vive en nuestra ciudad. Como si se tratara de una demanda egoísta, a Gutiérrez parece que le diera fastidio el asunto.
PRIMERA MIRADA
Al repasar el recorrido de la gestión durante sus seis años al frente del gobierno de la ciudad, surge que Francisco Gutiérrez (que tiene un salario bruto de 65 mil pesos mensuales, más bonificaciones) no parece encontrar fundamento que justifique el reclamo ciudadano de seguridad. Le llega desde los centros urbanos, donde Gutiérrez mantiene una muy baja cosecha de votos. Su contraparte es el derecho de quien sale a la calle con un arma en la cintura a robar, o a secuestrar.
Vamos por parte. Cuando hablamos de fundamento, nos referimos a esa convicción personal sobre la cual se apoya una acción; en este caso, una acción de gobierno.
Lamentablemente el debate público en la ciudad está cancelado, de modo que no podemos pulir esta legítima mirada, quizás incompleta o hasta equivocada, que llega como consecuencia de varias situaciones bien concretas, que nos disponemos a recorrer.

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