El responsable del hogar Don Bosco dialogó con REALPOLITIK sobre las políticas de minoridad existentes en la actualidad. En el marco del día del Niño, Gustavo García contó cuáles son las necesidades que tienen y señaló que desde que el municipio les recortaron los subsidios el año pasado y nunca pudieron volver a reunirse.
Pasaron un día bárbaro. A la mañana se fueron a jugar a un pelotero y a almorzar a la casa de un señor colaborador del hogar. A la tarde vinieron unas chicas que también colaboran, estuvieron jugando e hicieron una especie de show con los chicos.
RP.- ¿En qué situación están con respecto a los subsidios que les quitaron el año pasado?
Continuamos a los ponchazos porque desde que el municipio cortó los subsidios nunca más nos integró.
De todas formas, hemos intentado poder integrarnos o poder tener una reunión con la gente de la municipalidad pero nunca hubo caso. Seguimos intentando pero con la colaboración de la gente podemos seguir adelante.
RP.- ¿Cómo podrías resumir la actitud del municipio y de la provincia en relación a las políticas de minoridad?
Justamente, ayer leí una nota en el diario Perfil en la que decía que la provincia está orgullosa de que haya menos chicos en situación de abrigo y hablaban de la vinculación de los chicos con sus familias. En los dichos está bárbaro pero en la realidad esto no se cumple.
Hablan del plazo de sesenta días que tampoco se cumple porque nosotros estamos más de sesenta días con los chicos porque la situación no se resuelve en ese tiempo. Dicen que hace dos años había 10 mil plazas y ahora hay menos de 5 mil chicos internados o abrigados, como les llaman ellos.
Cuando los chicos llegan a este o a cualquier hogar de la provincia, lo hacen con un nivel de destrucción impresionante en cuanto a lo psíquico y a lo físico. Tienen mucha hambre, una capacidad intelectual bastante baja y con problemas psicológicos complejos. Hay que empezar de cero con estos chicos e incluso hacer que jueguen porque la mayoría no lo hacen por temor y por las cosas que pasaron.
Otra cosa que vemos es que antes se trataba de un nene dentro de todo un núcleo familiar y ahora es todo el núcleo familiar el que está complicado.
Estamos viendo que la ley va cambiando pero hay algo que falla en el medio. No sabemos bien qué es, si es un error de la municipalidad, de la provincia, si es por la falta de políticas inclusivas porque no aseguramos que los padres de estos chicos tengan su trabajo y su dignidad. Esto también se ve en los pibes porque terminan siendo totalmente dependientes de los gobiernos para que le den la computadora, la Asignación Universal. Como ayuda, estas cosas están bávaras pero deberían ser un complemento.
RP.- ¿Qué es lo que necesita hoy el hogar?
El hogar siempre necesita de todo en relación a vestimenta, calzado, alimentos, artículos de limpieza. Siempre necesitamos cosas porque, aunque tenemos convenios con la provincia, no alcanzan a cubrir todo. Tenemos una fundación que nos ayuda una o dos veces al año y con eso cubrimos bastantes necesidades.
Con el municipio ya ni contamos aunque nos llaman constantemente para ver si podemos alojar chicos en el hogar. Se da esa contradicción: yo no hago convenio con vos pero sí te mando los chicos.
RP.- ¿Creés que durante estos meses de elecciones puede plantearse alguna diferencia?
Esperemos que sí. Ahora estamos trabajando mucho con la gente del consejo local y otras asociaciones para poder cambiar un poquito esto que pasa con los pibes.
Si ahora vamos al centro de la ciudad, vemos muchos más chicos en la calle. Las situaciones por las que venían pasando los pibes se están agravando. Por eso estamos trabajando con todas las asociaciones de La Plata, exigiéndole al municipio que queremos políticas inclusivas para los chicos para que les permita crecer como chicos.
Pretendemos educación gratuita, plena y buena porque no por ser gratuita tiene que ser mala. Queremos que el sistema de salud también esté bueno, que haya un plan de viviendas. Es decir, queremos que tengan las mismas oportunidades que cualquier hijo de vecino.
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