En el 2013 Ministerio de Ambiente y Producción Sustentable del Gobierno de Salta junto al Gobierno de Jujuy, la Secretaría de Ambiente de Nación y otras instituciones, iniciaron un censo que tiene como objetivo de estudiar la ubicación y características de esta especie en el norte del país.
Este relevamiento se realizó en las provincias de Salta y Jujuy. Gustavo Dada, jefe del Programa de Biodiversidad, dialogó con El Tribuno.
¿Qué resultados sacaron del relevamiento que hicieron?
A los trabajos de relevamiento los empezamos en septiembre del año pasado, con una serie de talleres y capacitaciones para la gente que trabaja en la Secretaría de Ambiente y se hizo conjuntamente con la Dirección de Biodiversidad de Jujuy. Después de esa etapa se dio inicio al relevamiento entre los meses de mayo y junio del 2013. Posteriormente vino la fase de obtención de los datos finales. Durante este proceso se analizan todos los datos obtenidos en cada localidad. De los datos parciales que tenemos, puedo decir que en Salta hay alrededor de 20.000 o 25.000 ejemplares de vicuñas.
¿Cómo se realizó el censo?
Lo que se hace es diseñar cuáles son los recorridos que se van a hacer. Entonces se hace una serie de trayectos que se llaman “transecta de distancia”, que son de 5 km aproximadamente cada una, en el cual se va haciendo una lectura de lo que se va encontrando.
Se cuentan los grupos familiares que se ven, el número de crías, si hay machos. Después toda esa información se vuelca en las planillas prediseñadas, se realiza la lectura y el análisis de todos esos datos.
¿Qué pasa después de este relevamiento?
Lo que nosotros buscamos con este relevamiento es trabajar a futuro. En el 2016 se va a realizar una nueva reunión del Convenio Internacional de la Vicuña, y nuestro objetivo es poder gestionar un cambio en el apéndice para que la provincia de Salta pueda hacer aprovechamiento de las vicuñas en silvestría. Con esta habilitación podríamos realizar la práctica del “chaku o chaccu ”, que ya lo están haciendo las provincias de Catamarca y Jujuy. Esta práctica es la captura de las vicuñas que se encuentran en silvestría para la esquila minimizando el estrés de los animales.
¿Nos puede explicar en qué consiste el chaku?
La palabra chaku es de origen quechua, y significa “zona o corral de cacería”. En ésta práctica ancestral de los pueblos precolombinos, consiste en el encierro, esquila y posterior liberación de vicuñas, respetando así la silvestría de los camélidos. El objetivo del chaccu, es extraer fibra de vicuña, para su posterior aprovechamiento.
¿Cómo es la relación que tiene el habitante local con las vicuñas?
Por el nivel de protección que tiene la vicuña no las pueden tocar. Es por eso que hoy por hoy para el poblador andino la vicuña es un competidor nato de su hacienda, la vicuña no está bien vista. Esa es un poco la imagen que nosotros queremos cambiar en la gente y que empiece a ver que este tipo de animal, el día de mañana, puede ser un recurso más para mejorar su calidad de vida. Para que pueda hacer nuevos tejidos, con una fibra que tiene un valor mucho más importante que el de la llama o la oveja.
¿Qué políticas llevan desde la Secretaria de Ambiente para su protección?
Conjuntamente con Guardaparques y Áreas Protegidas se hacen campañas de concientización y de difusión. Gracias al relevamiento, se hizo conocida esta problemática en todos los municipios, en todas las comunidades, y se explicó la importancia que tiene la especie para la provincia. Se hizo todo un trabajo, que lo hizo Áreas Protegidas, con señaléctica y cartelería en dónde se indica que son una especie protegida y que se encuentran dentro de un área en las que está prohibido cazarlas, que es el departamento de los Andes.
Es de público conocimiento que en los últimos años gendarmería secuestro varios cargamentos de estos animales sacrificados para su comercialización. ¿Qué tipo de penalidad se les da a los cazadores?
Lo que se hace son sanciones administrativas para la gente que realiza este acto. También se les inicia un sumario legal que lo realiza la justicia a través de la policía o la gendarmería, según quien haya intervenido como fuerza de seguridad. Pero desde la Secretaría de Medio Ambiente lo que hacemos con los cazadores furtivos es un procedimiento administrativo que lo realiza el área jurídica.
Durante la década del '60 la vicuña era un animal en peligro de extinción. ¿Hoy podemos decir lo mismo o la situación ha cambiado?
Hoy se la considera una especia amenazada, esa es la categoría que tiene, pero no está en peligro de extinción. Justamente los trabajos que venimos haciendo son con el fin de cambiar un poco la mentalidad de la gente, para que denuncien a estos cazadores furtivos o matanza indiscriminada que hay en la zona de la puna. Igualmente quiero aclarar que en la provincia de Salta gracias al trabajo de gendarmería no hay tanta cacería de vicuñas.
¿Hay muchos cazadores furtivos en la zona?
Generalmente el cazador viene de Bolivia, que pasan a la provincia e intentan pasar la lana o la carne. No conozco mucho el tema pero se que el año pasado hubo una matanza importante en la zona de Yavi en la provincia de Jujuy.
¿Hay criaderos de vicuña en la provincia?
Desde el año 1993 en la provincia de Salta funcionan dos criaderos de vicuñas. Uno se encuentra en la localidad de Molinos y el otro en Pastos Grandes, departamento de los Andes. Generalmente los criaderos no tiene más de 90 vicuñas, o sea que se regula la población. Lo que ellos hacen es el aprovechamiento de la vicuña, con la esquila, y después con la comercialización.
El mercado internacional paga mucho dinero por la lana de la vicuña. ¿Por qué es tan preciada su fibra?
Siempre fue codiciada la fibra de la vicuña por el hecho de que tiene un buien valor en el mercado. El precio del kilo puede llegar hasta U$S 500 y estamos hablando de la lana cruda, sucia, sin hacerle ningún tratamiento.
¿Cuántos animales se necesitan para obtener un kilo de lana?
De un ejemplar se obtiene poca lana. Para alcanzar un kilo van a necesitar 3 o 4 vicuñas.
Su fibra es muy cotizada en el mercado internacional
Habitantes de un paisaje majestuoso, las vicuñas, en éstas últimas décadas se han convertido en un ejemplar muy codiciado para los cazadores furtivos.
Esta especie de camélidos que habita entre los 3.000 y los 4.800 msnm es perseguido y sacrificado para comercializar su preciada lana.
Se la puede encontrar a lo largo de la Cordillera de Los Andes, desde Ecuador hasta Tierra del Fuego, aunque su mayor población está en el altiplano peruano-boliviano y en el norte de Chile y Argentina.
La vicuña es tan valiosa porque su fibra es una de las más cotizadas en el mercado internacional, especialmente en el asiático y europeo.
Tiene un valor económico considerable por su color, finura, suavidad y propiedades térmicas, además de ser una de las más finas del mundo animal.
En Argentina, a finales de la década del 60, la vicuña fue declarada como una especie en “peligro de extinción”, debido a la caza sistemática que se venía realizando.
Hoy su situación se pudo revertir y ya no es tan dramática. Gracias a los trabajos de preservación, que vienen realizando los gobiernos provinciales pudieron recuperar su población, aunque sigue siendo una especie amenazada.
Estos tipos de camélidos sudamericanos viven en silvestría en ecosistemas de altura de clima frío y seco como la puna Argentina.
La caza indiscriminada
El tráfico ilegal de animales además de ser considerado un negocio altamente lucrativo, constituye una amenaza directa al ecosistema de la zona de la Puna.
Aunque es una especie protegida, a los cazadores furtivos poco les importa esto. Este macabro e indiscriminado accionar tiene como finalidad extraer su valiosa lana para después comercializarla en el mercado internacional, en el que pagan hasta U$S 500 el kilo.
Se estima que, en Perú, un abrigo confeccionado con la lana de éste animal cuesta hasta 11.000 dólares. En Europa o Estados Unidos el precio se duplica y se llega a pagar más de 20.000 dólares por una chaqueta fabricada por su delicada fibra.
Por lo general éstos inescrupulosos provienen del país hermano de Bolivia y se trasladan en vehículos de alta gama, recorriendo impunemente toda la geografía de la puna.
El proceder de los cazadores furtivos es bastante tétrica. Consiste en asesinar a los animales en el mismo lugar para después quitarles su cuero y dejarlos abandonados, para que sean alimento de algún animal carroñero de la zona.
El hecho más reciente ocurrió la primera semana de diciembre cuando personal del Escuadrón 21 La Quiaca de Gendarmería Nacional, incautó un cargamento con 90 animales sacrificados.
Este grupo de cazadores venían desde hace tiempo matando vicuñas en la puna salto jujeña, lo que produjo una disminución considerablemente la población de éste tipo de camélido.
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