A casi diez años de su retiro, Gustavo Tempone espera una chance para transmitir experiencia. Radicado en Mar del Plata, el enganche surgido en Quilmes pasó por el aprendizaje de criar animales en el campo y jugar en la Liga de Veteranos. Aquí, su historia
Gustavo Tempone (42), quien llegó a jugar en la selección peruana, se radicó en Mar del Plata luego del retiro y su rutina pasó a estar lejos del fútbol. En sociedad con sus hermanos se dedicó a la cría de ganado en el campo y tuvo que arrancar de cero en la exigencia que requiere el trabajo rural. Tras esa experiencia, exitosa para él, el zurdo surgido en Quilmes de Mar de Plata disfruta del presente con su pareja y espera una posibilidad que aún no se le dio: trabajar en el fútbol. “La dirección técnica es lo que más me gusta”, resaltó Gustavo en un mano a mano en el que habló entre otras cosas de su carrera, del pos retiro y del nivel de juego actual.
“El último año que jugué fue en 2004 cuando me fui de Aldosivi a una Universidad privada en Perú y ahí dejé de jugar totalmente porque ya la rodilla no iba más”, relató y explicó que no le costó tanto asimilar el retiro “porque ya venía sufriendo. La rodilla me estaba avisando que tenía que dejar. No podía entrenar dos veces seguidas. O entrenaba un día y después tenía que descansar dos, terminaba de jugar y me tenían que sacar líquido de la rodilla. Era difícil jugar, era mucha infiltración. Entonces era como que ya iba madurando que tenía que dejar. En 2001 me operaron y me dijeron: “basta”. Pero yo quise seguir hasta que me di cuenta no podía”.
-¿La lesión te afectó mucho en una buena etapa de tu carrera?
Fue quizás en la mejor etapa, porque fue cuando estaba en la selección y podía hacer mejores cosas. Pero llegó esto de la lesión en la Copa América de Colombia y cuando me abrieron la rodilla me dijeron que tenía una rodilla de alguien de 50 años y yo tenía 30. Me recomendaron que piense en dejar y yo, caprichoso, quise seguir. A tal punto que hoy me tengo que operar de vuelta el lunes y ya ni con los amigos se puede jugar.
-Igual pudiste disfrutar un tiempo más del fútbol, jugando con los veteranos.
Es distinto, porque lo iba a disfrutar. Iba con los amigos, estaba jugando la Liga de veteranos. El fútbol nunca lo dejas. El que ha jugado, no lo deja. Pasamos buenos momentos pero era distinto porque iba una sola vez a la semana. Si jugaba el sábado por ahí me dolía el domingo o el lunes, pero me recuperaba después
-¿Después del retiro, no pudiste seguir vinculado al fútbol como entrenador o de alguna otra manera?
Me hubiese gustado. Me gusta. Creo que la dirección técnica es lo que más me gusta. Pero lamentablemente no se ha dado. Sí se abrieron algunas puertas como para ir de asistente a Perú, pero mucho no me gustaba. Y lamentablemente acá nunca se dio la posibilidad. Ojalá en algún momento se pueda dar, es lo que más me gusta. Tuve una charla hace dos o tres años con la gente de Quilmes para hacerme cargo de las divisiones menores, pero en ese momento el club no estaba económicamente bien así que no se podía dar. Pero uno sigue esperando y siempre voy al fútbol porque el nene juega en Quilmes.
-¿Estarías dispuesto a empezar bien de abajo en el futbol de la ciudad donde por ahí las condiciones no son las mejores?
Sí, es como cuando uno empezó a jugar. A veces tenés que empezar en equipos que por ahí económicamente no te reditúan, pero es para hacer los primeros pasos. Como me pasó a mi. Yo tuve que irme a Israel para hacer mis primeros pasos como profesional y después cuando volví tuve la posibilidad de irme a Perú y empezar a desarrollarme como profesional. Me costó irme a Israel para volver y luego irme de nuevo. Acá en San Lorenzo estuve tres años pero alternaba mucho.
-¿Qué actividades tuviste luego del retiro?
Cuando dejé de jugar tuve la posibilidad de venir y formamos una sociedad con mis hermanos en la que nos dedicamos al campo. Estuvimos de 2007 a principios de este año que yo decidí abrirme. Nos dedicamos a la cría de ganado. Aparte mi padre siempre tuvo un negocio familiar en el que trabajamos todos. Es una droguería asistencial para hospitales y clínicas.
-¿Y cómo fue la experiencia de trabajar en el campo?
Hacemos de todo. Desde entorar a las vacas, elegir el toro que conviene más, capar los terneros, vacunarlos, revisar todos los días, recorrer el campo, marcarlos. Y después, todo lo que es engorde, es darle de comer a la mañana y a la tarde.
-¿Fuiste aprendiendo o ya tenías algo de idea?
Lo fuimos aprendiendo en el camino, viendo cosas por Internet, o con fórmulas que te da el INTA. Salió bastante bien. Fue muy buena la experiencia. Requiere mucho tiempo, mucho trabajo, tenés que estar todo el día en el campo. Pero ahora ya quiero hacer otra cosa.
-¿Qué te imaginas haciendo en los próximos años?
Uno nunca sabe. Yo cuando fui a la Copa América de Colombia pensaba que hacia un torneo bárbaro y me iba a jugar a otro lado. Y ahí me lesioné y a partir de esa lesión no podía jugar más. Casi tenia firmado un contrato para ir a Austria y en una noche se cayó todo. Sí, uno aspira a que pueda salir una posibilidad del fútbol. Uno no toca las puertas, si no te viene a buscar un club, es difícil…
“No me quedaron cuentas pendientes”
Orgulloso de la carrera realizada, Gustavo Tempone aseguró que no le quedaron cuentan pendientes. El talentoso zurdo surgido en Quilmes, jugó en San Lorenzo en el fútbol grande de Argentina, tuvo un paso por Israel y luego edificó una gran campaña en el fútbol peruano donde, con la camiseta de la selección, llegó a enfrentar a la Argentina. Ya en el cierre de su carrera, tuvo un breve paso por Aldosivi y luego volvió a Perú donde se retiró en 2004.
- ¿Más que satisfecho por la carrera que hiciste?
Si, fue algo bárbaro, me fui a los 17 años de acá. Jugué 3 años en San Lorenzo, me fui a Israel, volví estuve en Perú 12 años, me fue realmente muy bien. Jugué en los equipos más grandes de ahí. Tuve la suerte de ser nacionalizado y jugar en la selección que es una experiencia que cualquier jugador quisiera tener.
-¿Pensabas estar tanto tiempo en Perú?
Yo cuando volví de Israel estuve un año sin jugar. La idea era ir a Perú y tratar de empezar a jugar. Tuve la suerte de andar muy bien. El primer año estuve en Universitario que es como River de acá, me fue bien, después me fui a un equipo mas chico, luego volví a Alianza que es como Boca, pasé por Cristal, terminé en Cienciano. No me puedo quejar, me fue muy bien
-¿Qué sensación te dejó el paso por Aldosivi?
Me hubiese gustado haber podido jugar más. Lamentablemente, físicamente nunca me pude poner bien. Nunca pude estar bien. Me costaba mucho, tuve dos o tres desgarros. Por haber dejado seis meses y después volver. Cuesta mucho. No podía estar noventa minutos.
-¿Es una cuenta pendiente haber jugado más en tu ciudad?
El hecho de haber vuelto y jugado si me hubiese gustado, pero no es una cuenta pendiente. En todo lo que jugué me fue bien, no me puedo quejar. Si tengo que hacer un balance, es muy positivo, por eso no me quedan cuentas pendientes. Salí campeón, jugué en la selección, Copa Libertadores, eliminatorias, Copa América. No me quedaron cuentas pendientes.
“Son los técnicos los que borran los diez”
-¿Cómo ves el fútbol actual?
El fútbol infantil no me gusta. A los chicos les falta que les enseñen muchas cosas. El fútbol de primera tampoco me gusta, pero no me gusta el fútbol en general, como se juega. Se juega a mucha velocidad, nadie piensa, mucho pum para arriba. Esto de que falta el diez, le ha restado mucha vistosidad al fútbol.
-¿Por qué cada vez hay menos enganches?
Por los sistemas que van incorporando los técnicos que quieren borrar los diez. Son los técnicos los que borran los diez. Los que bancan a los diez, son muy pocos los que están dirigiendo. Hoy se quieren carrileros, que corran y que metan y por eso salen los partidos que salen. Yo miré el otro día un ratito Boca - San Lorenzo y … A nosotros, si hubiésemos jugado 15 minutos como San Lorenzo el otro día, nos mataban. A jugadores como Gorosito, Acosta, Civisky, puteaban. Ahora son muy buenos los hinchas, tienen mucha paciencia…
El dato
Tempone debutó en la selección peruana frente a la Argentina, en septiembre de 2000 por las Eliminatorias para Corea - Japón de 2002. Jugó cinco partidos.
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