El senador nacional Marcelo Guinle impulsa una serie de modificaciones a la Ley de Biocombustibles a los efectos de corregir algunas distorsiones y falencias que la norma sancionada en 2006 ha demostrado en su aplicación y lograr un mayor equilibrio en la participación de los productores y comercializadores con el fin de “contar con un desarrollo productivo armónico que incorpore este nicho de industria en cada economía regional”.
Para el senador chubutense, a partir de que en 2010 se dio inicio a la obligatoriedad del corte --de 5% primero y 7% luego-- de biocombustibles (biodiesel y bioetanol) con combustibles fósiles, el “mercado en su conjunto presentó falencias y distorsiones en la interpretación de la norma para su aplicabilidad”.
Al respecto, “es necesario salvar la distorsión tributaria que existe a fin de que el producto final de biocombustible mantenga competitividad en relación a los combustibles fósiles”, señaló el legislador, quien al mismo consideró que se debe evitar que “las petroleras usen al biodiesel como excusa para un aumento final de precios”.
La Comisión de Energía y Combustibles del Senado ha dado prioridad a contar con un proyecto de consenso para este año legislativo, por lo que se prevé desarrollar encuentros con los distintos sectores involucrados y especialistas en la materia, a fin de lograr la sanción de una norma que contemple las distintas realidades del país en materia productiva.
INDUSTRIA PUJANTE
En la actualidad, Argentina se encuentra entre los dos primeros exportadores de aceites vegetales del mundo y es uno de los tres principales productores de biodiesel. Desde la sanción de la ley 26.093 en 2006, la capacidad instalada de procesamiento se incrementó de 250 mil toneladas a tres millones por año, por lo que la producción local cubre la demanda que implica el corte para diesel o naftas y se destina la mayor parte (más del 70 por ciento) al mercado externo.
“Creemos que la Ley de Biocombustibles ha servido para permitir el despegue a nivel nacional de una industria nueva y pujante, la cual integró desde el sector agrícola productivo hasta la elaboración de aceites vegetales y biocombustibles, pero que necesita correcciones para potenciar las economías regionales y alcanzar a aquellas zonas donde existen productores pequeños y medianos que requieren el acompañamiento del estado a fin de lograr el eficaz desarrollo tecnológico de productos y procesos”, remarcó Guinle.
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