El senador nacional Marcelo Alejandro Horacio Guinle, actual presidente de la estratégica Comisión de Acuerdos del Senado, sería el candidato que propondría el Gobernador, Martín Buzzi, para la vacante que se produciría en breve en el Superior Tribunal de Justicia tanto si se confirma el retiro por jubilación del ministro Daniel Caneo, como si el oficialismo logra su objetivo de “cooperar” para la destitución del díscolo integrante de la Sala Penal de la Corte Provincial, Alejandro Panizzi, el hombre que se peleaba tirando papeles de caramelo a los otros jueces.
Guinle, un legislador tan respetado puertas afuera del peronismo como criticado con sordina para adentro por su don para “surfear” sin mojarse todas las tempestades de la política, es aceptado además casi sin reproches por las clases media y alta de Chubut.
También goza de alta consideración en los Tribunales, no solo por su capacidad jurídica sino porque detrás de su eterna sonrisa, de su peinado gardeliano, suelen aflorar de tanto en tanto dos condiciones bien “perucas”: gusto por el poder y dureza extrema cuando las situaciones, o las personas, no le gustan.
La figura del senador, talvez y solo talvez, le permitiría a los hombres del FPV que sueñan con ese destino para un futuro más o menos cercano, apoltronarse con comodidad en algún sillón, cubiertos por el parapeto que significa el nombre y la trayectoria del hombre de los tres nombres.

Comentá la nota