Abidjan sigue siendo el centro de las batallas en Costa de Marfil, en que se convirtió desde hace cuatro días. Las Fuerzas Republicanas de Costa de Marfil, efectivos leales al presidente electo, Alassane Outtara, no consiguieron conquistar la metrópoli, en donde se enfrentaron con las milicias leales al mandatario saliente, Laurent Gbagbo, en su mayoría integradas por miembros del ejército nacional.
Según la entidad humanitaria Cáritas, en la “matanza” de DuéKoué fallecieron mil personas. Las víctimas fueron halladas el jueves en las calles de la ciudad por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), y Cáritas subrayó que no sabe quién es el responsable. Según la ONU, los muertos son 330.
Ayer por la tarde, un consejero de Gbagbo, negó que las fuerzas partidarias de ese dirigente sean responsables de la masacre. “Rechazamos las acusaciones de la violencia supuestamente perpetrada por miembros del ejército marfileño. No tenemos mercenarios en el oeste, toda la zona está controlada al 90 por ciento por la rebelión”, expresó Toussaint Alain en conferencia de prensa. “La situación humanitaria se deterioró gravemente en las últimas 48 horas, lo que impide la asistencia a 90 mil personas desplazadas y dificulta cualquier tipo de ayuda a las nuevas víctimas”, remarcaron desde la OCHA. En tanto, el gobierno de Alassane Outtara prorrogó el toque de queda, en vigor desde el pasado jueves, hasta el miércoles. La restricción seguirá rigiendo entre las 12 y las 6 hora local. Es la segunda vez que el gobierno prorroga la medida, mientras que las fuerzas leales tratan de desalojar a Gbagbo del palacio presidencial. En Abidjan, además de la batalla, continúan los saqueos de negocios y viviendas pertenecientes a extranjeros.
La televisión pública, RTI, arenga a los simpatizantes de Gbagbo y difunde mensajes de odio en contra de Francia, cuyas tropas en el país tomaron control del aeropuerto de Abidjan ayer.

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