Guernica: lo acusaban de haber quemado a su mujer y se ahorcó

Guernica: lo acusaban de haber quemado a su mujer y se ahorcó
Pablo Zabala tenía 30 años y estaba sospechado de haber provocado quemaduras en el 90 por ciento del cuerpo de su mujer, Silvia Chaz, que hasta el cierre de esta edición se encontraba internada en gravísimo estado en el Hospital Grierson. Según aseguró la policía en diálogo con Info Región, el mismo día del hecho sus vecinos lo escucharon decir “si vos te vas, yo también”.
Mientras Silvia Chaz seguía ayer luchando por sobrevivir en el Hospital Grierson de Guernica con el 90 por ciento de su cuerpo quemado, la policía encontró el cadáver de quien fuera su pareja, Pablo Zabala (30), colgando de un árbol en un descampado de Almirante Brown. El hombre, sospechado de haber rociado con una sustancia inflamable a la mujer y luego prenderle fuego, se había ahorcado.

Los investigadores lo buscaban desde el mismo miércoles en que Chaz fue trasladada en gravísimo estado al centro de salud, luego de un confuso episodio que se dio intramuros y que como los demás de este estilo siempre plantea dos posibilidades: que la mujer se haya auto agredido o que –como en la mayoría de los casos- haya sido víctima de un ataque.

“Supimos ayer que Zabala se habría suicidado en una zona descampada”, confirmó ayer a Info Región el comisario de Guernica, Darío Rojas.

El hecho que dejo a Chaz al borde de la muerte ocurrió el miércoles a la tarde en un precaria vivienda de Guernica, donde la pareja vivía con un pequeño hijo de 5 años, que estaba durmiendo en el momento del episodio.

Según aseguró el comisario, luego de que los vecinos acudiera a la casa para auxiliarla fue la mujer la que –ya quemada- “abrió la puerta y luego la tranquera” para permitirles el ingreso.

“Sus familiares sospechan que Pablo Zabala tuvo algo que ver con lo que le pasó, porque luego de ocurrido el incidente desapareció, pero tanto una vecina como otra persona que ayudaron a llevarla al hospital sostuvieron que estaba consciente y que en ningún momento acusó a su pareja, de que se hallaba presente”, indicó el jefe policial.

Rojas aseguró que siempre según el relato de los testigos, lo único que dijo Chaz antes de entrar en coma fue “estoy podrida, estoy podrida” y que en el momento en que trasladaban a la mujer, Zabala tomó una soga y también dijo en voz alta “Pipi (era el apodo de la mujer) si vos te vas, yo también me voy con vos. Vos me dejaste, yo me voy con vos”.

Hasta el cierre de esta edición, Chaz se debatía entre la vida y al muerte. Según fuentes del hospital, la mujer seguía en muy grave estado por la magnitud de las heridas. Qué pasó puertas adentro de la casa nadie lo sabe, y ahora, la muerte de Zabala impone un manto de silencio que tal vez sea imposible que atravesar.

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