El favorito Otto Pérez, y sus rivales Eduardo Suger y Manuel Baldizón utilizan sus actos proselitistas para atacarse duramente. Para los analistas, la actual es la peor campaña desde el regreso de la democracia
El representante del Partido Patriota (PP), quien lidera los sondeos de intención de voto, criticó el martes a los "candidatos que dan patadas de ahogado para poder llegar a segunda vuelta". Los acusó de dar "discursos alejados de la realidad y que prometen fantasías electorales". Pérez cuestionó también al gobierno. Aseguró que la administración de Colom realizó una "pésima función pública".
Baldizón, de Libertad Democrática Renovada (Líder), señaló que "hay cabezas que quieren manipular el sistema porque se resistirían a sus proyectos como el bono (social) 15".
"El partido al frente de las encuestas [PP] tiene un evidente descenso", aseguró y anunció la presentación de una denuncia ante el Ministerio Público por una supuesta campaña negra y por amenazas en su contra y en contra de su familia.
Por su parte, el representante de Compromiso, Renovación y Orden (Creo), Eduardo Suger, cerró su campaña en un acto donde tachó de "huevones" a los diputados porque no aprueban ninguna ley. Acusó a los partidos rivales de hacer campañas millonarias y superficiales, porque de esa manera buscan comprar voluntades y llegan a coaccionar a la población.
Para los analistas, los ataques entre los tres principales presidenciables son el reflejo de la escasa propuesta electoral que entregaron a los guatemaltecos.
Cristhians Castillo, jefe de la División Sociopolítica del Instituto de Análisis e Investigación de los Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos, calificó a la contienda proselitista como la peor de todas desde la apertura democrática, en 1985. "Todos los partidos se preocuparon por concentrar imagen y eslogan que llaman a las emociones, pero dejaron la propuesta de lado", enfatizó.
El politólogo de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales, Javier Brolo, indicó que los cruces son una estrategia para dividir el voto contrario y consolidar el propio. "Se utiliza la polarización para crear pertenencia entre los simpatizantes de cada agrupación política", explicó.
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