Bajo el impulso esperanzador que transmite el papa Francisco, la celebración del Viernes Santo en Mar del Plata alcanzó mayor repercusión que años anteriores.
El comentario de los organizadores de estos eventos es que "tuvimos una afluencia de gente que fue de casi el doble de otros años". Y no dudaron en afirmar que se trata de ese fenómeno que se viene produciendo desde la asunción del papa Francisco, y al que ya se atreven a bautizar como "papamanía".
Asimismo, como ocurre en otras partes del mundo, la gente que participa de las misas y otras celebraciones religiosas aprovecha para adquirir recuerdos y souvenires: este año el motivo de ese "merchandising" tiene un objeto bien definido, que no es otro que la imagen del Papa argentino.
Eso dio por resultado que los locales de venta de artículos religiosos de la Gruta se vieran desbordados de público por momentos y que proliferaran decenas de puestos ambulantes, frente al lugar y en las adyacencias.
Las siete iglesias
También, numerosos católicos se concentraron en la tradicional recorrida por siete iglesias, desde las primeras horas de la mañana hasta las 15. Y a partir de esa hora y hasta pasadas las 17, divididos en tres grupos correspondientes a las parroquias de San Antonio, la capilla María Madre de la Iglesia y Nuestra Señora de Los Dolores, peregrinaron hasta confluir en Azopardo y Dellepiane, rememorando la celebración de la Pasión del Señor.
En lo que tiene que ver con la capilla de Lourdes, que ayer lucía repleta durante la realización del Vía Crucis, hoy tendrá lugar, a las 20, en ese mismo ámbito la Vigilia Pasional esperando la llegada de la Pascua de Resurrección.
Celebraciones religiosas
El Viernes Santo se completó con la escenificación del Vía Crucis en distintas parroquias de la ciudad, como las de la comunidad de Batán, la Reducción del Pilar y el que encabezó el obispo diocesano por las calles del centro.
El Vía Crucis fue rezado en conmemoración y el rezo del acompañamiento al Señor en el camino del Calvario. El de ayer fue día de profunda austeridad, silencio y oración para todos los cristianos.
En tanto, para hoy Sábado Santo y Vigilia Pascual, se realizará la solemne Vigilia Pascual en la Catedral encabezada por monseñor Antonio Marino. La celebración comenzará a oscuras y luego se encenderán las luces y se bendecirá un fuego en el atrio. De ese fuego se enciende el Cirio Pascual, una enorme vela que simboliza a Cristo Resucitado.
La ceremonia continuará con la Liturgia de la Palabra, a través de salmos y lecturas que van proclamando el plan salvífico de Dios. Luego se entonará el Gloria -que no se cantó desde el inicio de la Cuaresma- y se leerá el Evangelio enmarcado en los sonidos del Aleluya. Luego de la homilía se realizará la liturgia del Bautismo y continuará la eucaristía de forma tradicional.


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