Se autoconvocaron y están convencidos que es posible erradicar botellas y bolsas de plástico de las calles y acequias. Limpian una vez por mes en lugares estratégicos. Estarán en eventos y darán charlas en los colegios.
"Somos ciudadanos autoconvocados que queremos concientizar a otros para que la ciudad y sus alrededores estén limpios, libres de plásticos y basura", manifestó Leonardo, licenciado en Comercialización y titular de una consultora en responsabilidad social empresaria. "Queremos movilizar través del ejemplo. Tratamos de reunirnos en lugares donde la gente nos vea para que nos imiten", enfatizó.
Este es uno de los sueños de la Mendoza que produce 1.811 toneladas de residuos por día, 10 por ciento de este total es únicamente plástico que se hacen "visibles" especialmente con el viento zonda y las lluvias sobre la ciudad.
Este grupo busca sacar de las calles las botellas de plásticos, que tardarán para biodegradarse entre 100 y 1.000 años; las bolsitas de nylon se tomarán 150 años en desaparecer; los corchos de plásticos pueden durar un poco más de 100 años y el polipropileno de los vasos descartables, tan útiles en los cumpleaños, durará más de 1.000 años.
Los "antiplásticos" llevaron a cabo este año varias acciones en pos de su objetivo. En abril estuvieron en el Challao y juntaron 82 bolsas de residuos plásticos y en mayo, se fueron a la zona del Puente Colgante, Cacheuta, donde llenaron 40 bolsas. La próxima convocatoria está planteada para el domingo 9 de junio, también en El Challao.
La propuesta
La idea es armar un circuito y llevar todo a una recicladora de plásticos y poder armar cosas que le sirvan a las entidades que ayudan a la gente, como palas, baldes, escobillones, sillas y escobas.
La iniciativa tuvo su origen hace tres años, en el departamento San Martín, por parte de Oscar Sívori, abogado penalista. Un día fue a comer un asado a Canota y cuando se preparaba para hacer el asado vio que donde estaban las parrillas estaba lleno de basura y plásticos. Entonces, él y su familia comenzaron a limpiar donde iban a almorzar. Sívori vio como otras familias que estaban en el lugar los miraron con atención y luego también comenzaron a limpiar. Fue en ese momento que nació la iniciativa de limpiar los plásticos en lugares públicos y lo puso en práctica con sus amigos en diversas ocasiones en la Zona Este.
Alvial se enteró de esta iniciativa y se preguntó por qué no hacerlo aquí en el Gran Mendoza. Leonardo trabaja junto con su hermana, Natalia Alvial y el esposo de ésta, Mario Bailone, ambos comerciantes; Alejandra Pelayes que también se dedica al comercio y María Eugenia Sicilia es editora de libros.
Piensan en reunirse con funcionarios de Irrigación y Medio Ambiente para pedirles apoyo, por ejemplo, remeras que identifiquen al grupo o carteles para colocar en los lugares donde se citen a limpiar.
Además, están listos para ser convocados para grandes eventos y poder hablar con la gente y sumarlos a la limpieza de plásticos. Están preparados para dar charlas en colegios y grupos juveniles. Les fue muy bien en la reciente maratón de Fundavita, allí organizaron la disposición de grandes bolsas donde los corredores pudieron tirar los envases del agua consumida.
"Nosotros somos independientes, no obligamos a nadie, sólo queremos convocar con el ejemplo. Impera el concepto de que como pago impuestos, bueno, que limpie otro. Se impone el consumo de ropa, celulares y cosas. Pero Mendoza no es descartable. Se trata de un cambio cultural", aseguraron los jóvenes del grupo.
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