Los estudiantes pusieron sillas en los ingresos y se pararon imposibilitando la entrada al aula magna. Rechazo de varios sectores a la medida.
La situación, resuelta por los jóvenes durante la madrugada de ayer en asamblea, sorprendió a muchos asambleístas que a las 9 se acercaron al Complejo de Peña y Funes para participar del encuentro. Incluso algunos sectores salieron a respaldar la infructuosa convocatoria, como fue el caso de los asambleístas docentes, alumnos, graduados y autoridades de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, quienes criticaron la decisión de estos grupos y llamaron a la reflexión.
Por su parte, desde el rectorado emitieron un comunicado en el que calificaron de "desafortunada" la decisión de las agrupaciones estudiantiles "radicalizadas" que impidieron el normal funcionamiento del máximo órgano representativo de la Universidad. Y llamaron "al verdadero ejercicio de los principios democráticos y a la reivindicación de los principios de la Reforma Universitaria que tanto costaron a la sociedad argentina en general y la comunidad universitaria en particular poder ejercer".
Desde la conducción de la Universidad encabezada por el rector, Francisco Morea, revalorizaron la importancia de la reforma que se pretende efectuar y dijeron que "la visión conservadora de grupos que no representan a la mayoría, con actitudes intolerantes y antidemocráticas, parecen defender un statu quo en una institución que debe caracterizarse por el cambio permanente, la discusión racional y la reflexión constante". A lo que añadieron: "La decisión de cambio es de la gran mayoría de esta comunidad, y así quedó reflejado en la pasada sesión, cuando se presentó un proyecto de estatuto que contaba con una amplia mayoría de voluntades a su favor".
Al respecto informaron que el proyecto de nuevo estatuto "pretende la democratización del conocimiento como principal factor transformación y desarrollo social". Y destacaron los siguientes postulados para la reforma: El ingreso no eliminatorio a las unidades académicas. La gratuidad de la enseñanza de grado y la propensión a la gratuidad de los postgrados. La posibilidad de incorporar prácticas comunitarias a la currícula de las carreras. La equiparación entre la investigación y extensión. La mejora de los sistemas de elecciones de decano y rector. El bienestar de la comunidad universitaria. La incorporación del personal universitario al gobierno de la universidad. La restricción a participar de la comunidad a aquellos vinculados a delitos de lesa humanidad.
Por último aclararon que "no renunciarán a su intención de reformar un estatuto que se actualice a las realidades no sólo de esta institución sino también a las necesidades de una sociedad en la que cada día debe estar más inserta".
La otra posición
Por su parte, los alumnos durante la asamblea interclaustros de la Facultad de Humanidades en la que decidieron no permitir sesionar hoy, dijeron que "los ejes principales de la reforma tienen su base en la eliminación del veto estudiantil en la elección de decano y vicedecano y en despojar a la Universidad de su potestad para otorgar títulos habilitantes, violando así la autonomía universitaria y adecuando las carreras de grado a los lineamientos de la Ley de Educación Superior menemista y a su órgano de implementación, la Coneau". Asimismo, decidieron dar continuidad a la toma de Humanidades y pidieron que se propicien "comisiones de discusión abiertas para generar una propuesta alternativa de estatuto".
En otro orden, los alumnos del Movimiento Sur que también se sumaron a la medida de no permitir que se concrete la asamblea, expresaron: "...no vamos a permitir que la gestión imponga una reforma de estatuto que va en contra de la democracia en la Universidad Nacional de Mar del Plata.
Guadalupe Rabinovich, consejera superior de la Facultad de Ciencias de la Salud y Trabajo Social, entendió que desde la actual gestión "se han negado sistemáticamente a incluir las propuestas realizadas por el claustro estudiantil y los trabajadores del personal universitario". Y aclaró: "No es lo mismo tener los votos de la corporación docente que representa a una minoría privilegiada, que escuchar la voz de miles de estudiantes y trabajadores reclamando una verdadera transformación integral del modelo de universidad".

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