Grosso: “Si Nación, Provincia y el municipio trabajan en común, se avanza”

Esa lectura extrajo el médico al finalizar su gestión al frente del hospital de Rafael Calzada, después de 12 años. Asumió como funcionario en La Matanza. Repasó logros de su labor. Infraestructura, tecnología y recursos humanos lideran las mejoras.
La construcción de un ala dedicada a pediatría, la duplicación del personal médico y administrativo, la incorporación de tecnología y el crecimiento de escuelas profesionales son los ejes centrales que Francisco Grosso destacó de los 12 años de labor como director del hospital Arturo Oñativia de Rafael Calzada, Almirante Brown. La invitación a convertirse en secretario de Salud de La Matanza, distrito donde reside, lo llevó a abandonar la conducción del centro de salud provincial, al que seguirá vinculado desde el Consejo de Administración que la nueva responsable, Silvia Marzo, prometió crear.

Grosso no escasea en desafíos. Luego de una docena de años al frente de una institución que creció en prestigio, aceptó encargarse de la coordinación sanitaria del distrito bonaerense más poblado. “Es la quinta provincia”, definió el médico ante LA TERCERA, en referencia a que por cantidad de habitantes iría “detrás de Buenos Aires, Capital Federal, Santa Fe y Córdoba”, graficó. Allí llevará la experiencia cosechada en territorio browniano: “Si la Nación, la Provincia y el municipio trabajan en común para la política sanitaria, están dadas las condiciones para avanzar”. En diálogo con este medio, repasó los logros de su labor.

-En el hospital se vieron obras y mejoras edilicias ¿qué cambios en su infraestructura fueron los más importantes?

-Se puso en marcha un nuevo plan director para tener una unidad pediátrica con guardia independiente. Estará comunicada con el hospital y tiene unos 1.800 metros cuadrados. Se está por inaugurar en un mes a lo sumo. También se inauguró una residencia madres, para cuando sus chicos prematuros estarán en neonatología por más de una semana. Además, se modernizó, reacondicionó y agrandó una sala de hemoterapia modelo en la región, que tiene todas las comodidades para los dadores voluntarios, los pacientes que se van a transfundir y para el personal. El área de laboratorio se equipó con todos los elementos necesarios, al igual que la guardia, donde se hizo una sala de espera digna y con un mínimo confort que tiene que ver con mirar programas de televisión acordes para niños y adultos. Entre otras mejoras, se modificó la unidad de terapia intensiva neonatal (UTIN) y está el proyecto aprobado para agrandar con ocho camas el área. Además, se quiere comunicar la sala de maternidad con el pasillo técnico de neonatología, así como armar un nuevo quirófano en la zona de partos, porque si durante el trabajo uno natural se convierte en cesárea ya tienen las herramientas para trabajar en el mismo lugar.

-¿Esta clase de incorporaciones generó cambios en la tecnología aplicada a la atención?

-Sí. En primer término, se computarizó todo el hospital con una red interna y otra conectada a Internet para estar en contacto con la región y la provincia. En otra área, se compró material para los quirófanos. Se colocaron bocas de oxígeno en la UTIN y la unidad de adultos. Hay una central de monitoreo única por la que desde una sola oficina los enfermeros y los médicos ven las nueve camas: su temperatura, frecuencia cardíaca, entre otras cuestiones. Toda una innovación. También se sumó una pasterurizadora de leche para hacer de nuestro lactario un verdadero banco de leche donde las mamás de cualquier parte del distrito puedan donar, sea tratada y se pueda dar a cualquier niño internado o a domicilio.

-¿El recurso humano también fue potenciado?

-Sí, creció en casi un 100 por ciento. En marzo de 2000 había 349 personas nombradas, contra 702 que trabajan ahora. Antes había una sola residencia en clínica médica, ahora hay diez; también en clínica quirúrgica, pediatría, ginecología y obstetricia, anestesia, neonatología, laboratorio, kinesiología y administración hospitalaria. Además, cuando comenzamos había 120 enfermeras, mientras trabajan en la actualidad 210 más 38 egresadas de nuestra escuela Eva Perón. Hay otras tres instituciones en funcionamiento: la de especialización médica de la UBA, la de Kinesiología, una de Radiología para técnicos y la instrumentación quirúrgica. Tengo que destacar que esto no hubiese sido posible sin una buena administración hospitalaria, con el compromiso y sentido de pertenencia de todos.

-Pese a ese sentido de “pertenecer”, ¿por qué decidió cambiar de trabajo?

-Porque me llamaron de La Matanza, que es donde yo vivo hace 65 años, y me dijeron que me necesitan en la Secretaría de Salud. Lo acordé con ambos municipios y con la Provincia, porque al ministro (Alejandro) Collia le debo mucho, al igual que a la Nación. De todas formas voy a seguir vinculado al Oñativia, a sugerir cosas que sean fáciles de realizar, viables y perdurables.

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