Los sindicatos ajustaron las pretensiones respaldados en el incremento inflacionario. Aseguran, además, que será necesario volver a discutir semestralmente para evitar desajustes en los acuerdos
Lejos quedaron las pretensiones del 20% con que arrancaron en enero y también las del 25% con que transitaron febrero. A fines de marzo, esa cifra alcanzó un escalón más.
"Lo que pasa es que la suba de precios se hizo evidente y los ingresos de los trabajadores comenzaron a perder poder adquisitivo. Hay que recuperarlos pero al mismo tiempo plantear un período no demasiado largo para sentarse nuevamente a discutir y revisar lo acordado", planteó José Luis Oberto, secretario general del sindicato de Empleados de Comercio.
En la misma línea se manifestaron los docentes universitarios de Río Cuarto, que rechazaron la propuesta ofrecida por el Gobierno nacional que contempla un incremento del 20 al 26 por ciento en tres etapas: abril, julio y octubre. El cierre de las discusiones hasta 2011 y el monto ofrecido llevó a lanzar las últimas 48 horas de paro el martes y miércoles, aun cuando la Federación a nivel nacional firmó el acuerdo.
Por su parte, Armando Sagripanti, secretario general del sindicato de la Carne, destacó la necesidad de "hacer acuerdos por poco tiempo y volver a discutir". Algo que ni los empresarios ni el Gobierno ven conveniente porque se generaría un constante estado de tensión entre las partes. Los dirigentes gremiales explican que es la única forma de garantizar el poder adquisitivo de los ingresos.
Lo cierto es que a nivel nacional la Carne avanza en una recomposición que, según trascendió, sería del 30 por ciento en el valor de la hora para los trabajadores de la carne roja -que pasaría de $ 9 a $ 12- este mes y llegaría al 44% entre mayo y junio, con un valor de $ 13. A partir de ahí habría una nueva reunión entre empresarios y sindicalistas para planificar el segundo semestre. Esto estaría prácticamente acordado, pese a que las negociaciones se mantenían en secreto.
Otro de los sindicatos que ya comenzaron en algunas ramas a discutir salarios es la Uatre, que la semana pasada marcó una tendencia: alcanzó un acuerdo del 35% de aumento para los peones ferieros que comenzará a regir a partir de este mes. "Son algunos trabajadores estables y otros transitorios que cobran diariamente en los remates feria. Lo acordamos para la provincia de Córdoba y ahora debe ser homologado a nivel nacional", explicó Marcelo Acevedo, de la Uatre Río Cuarto.
Además de la suba de precios que observan y remarcan los sectores sindicales, también advierten la falta de credibilidad en las cifras del Indec. Por eso, los empleados de comercio avanzan a nivel nacional con una idea que quieren desarrollar en todo el país: un indicador propio. Para ello realizarán un relevamiento de alimentos en las principales ciudades y quiren ampliarlo también para algunos servicios y las cuotas escolares. "Lo que buscamos es darle más fuerza a lo que todos advertimos cuando vamos al supermercado. Es traducir esa observación en un indicador confiable. Con eso luego nos vamos a sentar a discutir por qué pretendemos el 30 por ciento de aumento en los salarios", indicó Oberto.
Salarios en tiempos de inflación
El último informe de Sel Consultores describió lo que ocurre hoy en la negociación entre trabajadores y empresarios, y cómo evolucionó el salario real.
"Hasta 2008, los ingresos del trabajo, especialmente los del sector formal del mercado, desempeñaron un papel muy significativo en el crecimiento de la demanda agregada. Esto cambió en 2009, como resultado de la pérdida de empleo privado (aunque compensada parcialmente por el aumento del empleo público provincial) y una desaceleración del alza de los salarios nominales por efecto de la recesión. No obstante la menor inflación, de 23% en 2008 a 15% en 2009, el salario real tuvo un curso claramente decreciente", indicó el estudio.
El resultado de este cambio de tendencia, tanto en el empleo como en los salarios, fue una desaceleración aún mayor en la masa salarial del sector privado.
"En el segundo semestre, ésta experimentó una caída real de medio punto. Es claro, con todo, que lo que más afectó la evolución de la masa salarial fue la caída del empleo", agregó.
"El mercado laboral se estabilizó al final del tercer trimestre pero su recuperación será lenta. Esto se debe a dos razones: por un lado, la economía crecerá aproximadamente la mitad de lo que lo hacía antes de la recesión; esto pone un techo a la creación de empleo", explicó.
Por el otro lado, a diferencia de la salida de la crisis de 2001-2002, el costo laboral casi no bajó (como tampoco el salario real); esto hará que la elasticidad empleo-producto sea menor. Es poco probable que este año el empleo crezca más de 2%. En el primer bimestre, el incremento anticipado por las empresas líderes es de 1%.
"La desaceleración de la demanda laboral, que en principio disminuye la capacidad de negociación, es un factor importante, pero no es el único que afectará la próxima ronda. El otro es la aceleración de la inflación: en los últimos tres meses ésta acumuló 7% de aumento, con una tasa anualizada que triplica la del segundo trimestre del año pasado, cuando se inició la ronda anterior de negociación colectiva. Esto ha llevado a una revisión al alza de las demandas salariales", señaló Sel.
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