A las situaciones puntuales de cada una de las empresas pesqueras, se suman ahora las nuevas exigencias que plantean los gremios marítimos que tienen que ver con actualizaciones de valores fijos establecidos en los convenios colectivos.
El conflicto que activó el SOMU (Sindicato Obreros Marítimos Unidos) encendió las primeras luces de alarma que permiten inferir el grado de tensión que va a vivir el sector en los meses que vienen.
Lo que en principio fue la retención de los buques en puerto como primera medida de fuerza para lograr la atención de las empresas y que éstas se avengan a sentarse a negociar, tuvo en pocas horas una acción mucho más artera sobre las estrategias de las cámaras empresariales que significó concretamente el bloqueo de las exportaciones de productos pesqueros desde cualquier puerto nacional.
Las empresas con plantas en Puerto Madryn recurrieron, al igual que las marplatenses, a la Justicia Federal para que se liberen las cargas al exterior. Y antes de que exista un pronunciamiento judicial en el Juzgado de Rawson, el SOMU anunció que dejaría mover los contenedores, luego que en Mar del Plata un magistrado intimara a cesar con la medida al sindicato.
Pero las negociaciones en el ámbito del Ministerio de Trabajo de la Nación no han prosperado, y subyace la amenaza lanzada por el jefe del SOMU, quien advirtió que la liberación de las exportaciones era un “gesto de buena voluntad”, y que tenía fecha de vencimiento, plazo que expiraría exactamente dentro de una semana.
LA NEGOCIACION SALARIAL
Las cámaras patagónicas, marplatenses y las empresas independientes coinciden en que no habrá negociación salarial. Así, temen el agudizamiento del conflicto, en el mismo momento en que se están logrando las mejores capturas del año de la especie langostino en aguas nacionales.
Tres vías parecen posibles para zanjar esta situación. Una es la administrativa en el marco de la cartera de Trabajo, que es donde se dirimen estos conflictos colectivos. Otra, la instancia judicial, volverá a ser una alternativa expeditiva si se reedita el bloqueo en puerto a pesar de existir una conciliación obligatoria. Pero los empresarios estiman que la salida más efectiva y segura sería la vía política, por cuanto entienden que el gremio marítimo tiene línea directa con el gobierno nacional, y por ello han reclamado la intervención del Subsecretario de Pesca de la Nación para que medie en estas circunstancias.
MANIOBRA RESTRINGIDA
Así las cosas, otro foco de conflicto se disparó en la semana que concluye con los capitanes de pesca, que también salieron a la palestra pidiendo un convenio colectivo de trabajo para quienes operan en las flotas fresqueras. El gremio mantiene a los barcos de Alpesca sin poder zarpar del Golfo Nuevo, y la demanda también se extendió a las cámaras de Mar del Plata. Exponen entre sus argumentos una de las cláusulas fijadas en la resolución que habilitó la cuotificación, que efectivamente sugería normalizar los convenios de la actividad.
A todo esto debe sumarse el planteo formulado por el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación reclamando paritarias al haber vencido su convenio a fines de mayo.
La CAPIP (Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras) ha dicho que no podrán asumir nuevos incrementos salariales y la negociación está en punto cero, mientras que el STIA (Sindicato de Trabajadores de la Alimentación) sostiene que el piso de discusión deberá ser del 35 por ciento de aumento, sobre la base del acuerdo particular logrado con Alpesca.
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