En diálogo con NCO, Desde la Redacción, el presidente del club de chicos especiales de esa localidad, Ernesto Amarillo, comentó que la iniciativa responde a un proyecto de la entidad junto con la Sociedad de Cardiología bonaerense.
Con respecto al chequeo para los niños, dijo que la idea surgió porque él trabaja en la guardia de un hospital ubicado en el municipio de Merlo. “Soy de Laferrere y me inquietaba porque nunca había tenido la posibilidad de trabajar en La Matanza”.
“Aquí hago la parte orientativa y preventiva, especialmente en los chicos. Entonces, me pregunté por qué no hacerlo en la Laferrere, aunque sabía que había gente a la que le gustaría y a otra que no. Yo, como técnico, tengo capacidad para interpretar un soplo en el corazón y saber lo que es una arritmia”, explicó.
Asimismo, indicó que es importante diagnosticar estos problemas a tiempo, especialmente porque al igual que los adultos, los niños sufren el stress y los rezagos de la mala alimentación.
“Por eso, se nos ocurrió la idea de hacer esto. Todos los martes, vendrá la asociación, y bajo la autorización de un médico que enviará una interconsulta con la especialidad que corresponda. Nosotros atendemos cerca de la estación de Laferrere, en el Shopping del Sol, en el primer piso, oficina 6, de lunes a viernes de 16 a 19. Les van a dar un turno para venir a hacerse el chequeo aunque también se pueden comunicar telefónicamente al 4467-7274. También es el lugar en el que realizamos los estudios de aptitud física para el ingreso escolar”, dijo.
Además, remarcó que quienes basan a realizarse este estudio no deberán abonar por el servicio prestado. “Queremos estar dentro de la sociedad, yo quiero trabajar en mi provincia y en mi distrito. Nunca tuve la oportunidad por ser portador de una discapacidad y a veces me duele el hecho de hacer esto”.
El corazón
Este órgano vital está dividido en dos partes: la izquierda y la derecha, y a su vez cada una de ellas está dividida en dos: los ventrículos, las dos cavidades inferiores que bombean la sangre y las aurículas, las dos cavidades superiores que reciben la sangre.
Además, tiene cuatro válvulas cardiacas que se encuentran en los conductos de salida de las cuatro cavidades del corazón y abren en un solo sentido evitando que el flujo de sangre fluya hacia atrás.
Las venas llevan la sangre hacia la aurícula derecha y pasa al ventrículo derecho a través de la válvula tricúspide. Luego pasa a los pulmones para oxigenarse a través de la válvula pulmonar. Regresa oxigenada hacia la aurícula izquierda y pasa al ventrículo izquierdo a través de la válvula bicúspide. Luego la sangre es bombeada a todo el cuerpo a través de la válvula aórtica que conecta con la aorta, la principal arteria del cuerpo humano encargada de transportar y distribuir sangre rica en oxígeno a todas esas arterias.
Sin embargo, cuando existe una pequeña anomalía como por ejemplo el estrechamiento de una válvula se produce un ruido similar a un soplido, al que se conoce como “soplo en el corazón” y que puede tener diferentes características.
El soplo funcional es una anomalía no patológica y suele desaparecer por sí sola a medida que el niño crece. De hecho, este soplo inocente puede aparecer y desaparecer o aparecer en circunstancias especiales como cuando el niño tiene fiebre, cuando se acelera el ritmo cardiaco o manifestarse cuando está tumbado y desaparecer cuando se sienta.
Simplemente se puede sentir el ruido del corazón, pero su funcionamiento es normal y el corazón es completamente sano. De todos modos, no implica que no pueda haber una afección cardiaca en el futuro pero haber tenido un soplo funcional en la infancia no aumenta el riesgo. Por lo general, no precisan ningún tratamiento y el niño puede hacer una vida normal, correr, saltar y jugar sin límite.
Quien sí ocupa mayor atención es el soplo orgánico, que es el síntoma de un defecto en la forma del corazón, y en consecuencia, en su función. Refleja una enfermedad del corazón originada por una anomalía cardiaca o cardiopatía congénita. Se denominan soplos orgánicos y son permanentes.
Muchas veces, la presencia de un soplo es el primer signo de una cardiopatía congénita. Generalmente, está acompañado de otros síntomas como sudoración, problemas de crecimiento, respiración acelerada, cansancio, bronquitis frecuentes, el niño se pone morado al llorar o hacer algún esfuerzo.
Por eso, si el médico sospecha de algún problema cardiaco que pudiera ser grave, derivará al niño a un cardiólogo pediátrico quien seguramente pedirá pruebas para confirmar el diagnóstico
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