Activistas de Greenpeace arribaron el martes a la ciudad de Posadas para exigirles a los diputados que concurran al Congreso Nacional para tratar y aprobar el proyecto de ley de gestión de Basura Electrónica, que dará solución definitiva al descarte de las pilas, entre otras problemáticas.
La ley de Basura Electrónica, que ya cuenta con media sanción del Senado, establece la responsabilidad legal y financiera de los productores de artefactos eléctricos y electrónicos sobre la gestión de los residuos que generan sus propios productos; la prohibición de sustancias tóxicas en la fabricación de nuevos aparatos. A su vez, promueve el establecimiento de un sistema nacional para la reutilización y el reciclado de este tipo de residuos, para que sus materiales vuelvan a formar parte del proceso productivo y no terminen en basurales contaminando el suelo, las napas de agua y el aire.
“En promedio, cada argentino genera 3 kilogramos de basura electrónica por año, lo que representa una 120 mil toneladas anuales. El ritmo y el nivel de consumo y descarte de estos aparatos son alarmantes a nivel mundial y a nivel local. Argentina no cuenta hoy con un sistema de gestión ambientalmente adecuado para poder tratar este tipo de basura, lo que generará problemas de altas proporciones en el corto plazo si no se interviene. La ley de Residuos Electrónicos establece una solución a dicho problema”, señaló Yanina Rullo, de la Campaña de Basura Cero de Greenpeace.
Sólo en 2011 se descartarán 10 millones de teléfonos celulares, 400 millones de pilas y baterías y 1,2 millones de computadoras entre otros aparatos. Por otro lado, en los últimos 5 años todos los hogares en promedio, han reemplazado el televisor. El 30% de estos residuos son dispuestos en basurales y rellenos y sólo un 2% son reciclados o reutilizados. El resto aún sigue acopiado en hogares u oficinas lo que generará un boom en el desecho de este tipo de basura en el corto plazo.
Los aparatos eléctricos y electrónicos están compuestos por un 25% de componentes reutilizables, un 72% de materiales reciclables (plásticos, metales ferrosos, aluminio, cobre, oro, níquel, estaño de las placas, etc.) y un 3% de elementos potencialmente tóxicos: plomo, mercurio, berilio, selenio, cadmio, cromo, sustancias halogenadas, clorofluocarbonos, bifenilos policlorados, policloruros de vinilo, ignífugos como el arsénico y el amianto, entre otros.
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