Grave denuncia laboral de ex empleada de De Narváez: “Pidió ser exonerado y se amparó en sus fueros”

Luego de algunos años, una ex empleada del empresario Francisco De Narváez se animó a contar su verdad. Motivada por el episodio en el que el ex candidato a gobernador golpeó a una humilde periodista, y también ante sus ganas por hacer conocer su historia, Delfina Gómez dialogó con REALPOLITIK para narrar con lujo de detalle cómo fue el calvario de haber tenido al “Colorado” como jefe.

RP.- Cuéntenos cómo fue su experiencia…

El accidente fue el 14 de abril de 2009 cuando De Narváez estaba en plena campaña en La Plata. Tuve una caída en la escalera, en lo que era una casa alquilada por la familia De Narváez como búnker. En realidad figuraba que la alquilaba la fundación Karel Steuer, que pertenece a la familia de De Narváez y yo fui empleada allí como casera, ya que en la fundación no podía tener personal que no figurara como casero. Mi trabajo era cuidar la casa y cocinar en el lugar donde no vivía nadie, estaba yo sola. Lo usaban específicamente para hacer algún tipo de reunión política y eso no era a diario. También me encargaba de recibir toda la correspondencia -en ese momento era del juez Blanco, estaba el tema de la Rucci- y pasar por fax todo lo que llegara. La casa estaba en la calle 53 entre 5 y 6, frente a Gobernación.

RP.- ¿Haciendo esas tareas usted tiene el accidente?

Sí, un día me comunicaron por radio que iba a llegar el señor De Narváez y en medio de los preparativos -era como un maremoto el movimiento-, si bien yo estaba sola, me apuraban. En una de las bajadas en la casa -que era más bien como una casona de tres plantas que tenía ascensor también-, llegando al living, sufrí una caída en el último escalón que bajaba sobre una alfombra, esa alfombra no tenía una base de goma y caí, producto de esto me fracturé la columna. En ese momento no sabía lo que me había pasado, estuve media hora tirada en el piso sin poder comunicarme con nadie. Luego me comuniqué y me mandaron a que me vaya a bañar con agua caliente, le dije que no, que no podía respirar, ni pararme o sentarme y me dijeron “prepare igual las tasas para un té”; eso fue a las 12.30 de la tarde.

Siguieron insistiendo que tenía que hacer las cosas y cuando yo me negué rotundamente me dijeron que esperara en la casa que me iba a ayudar alguien para que yo pudiera ir al médico. Esperé hasta las 18.30 de la tarde con ese dolor y llegó alguien que me remplazó para recibir al señor De Narváez.

Cuando me atendió el médico, no me sacaron placa, simplemente me medicaron. Al otro día fui al seguro, Mapfre, que estaba en avenida 1 y me mandaron a decir que me vaya a mi casa. En el seguro vieron lo que tenía y me dieron reposo, después del reposo me mandaron a hacer kinesiología, así pasó un mes hasta que me dieron el alta y tuve que volver a trabajar a la casa. En ese momento le explique a otro médico que sentía muchos dolores, que no podía hacer tareas y mediante radiografía me salió que tenía quebrada la columna. Cuando hablé por teléfono y les cuento de qué se trataba mi problema, vino el ama de llaves y me sacó inmediatamente de la casa.

RP.- Del momento del accidente a cuando el ama de llaves la saca de la casa, ¿cuánto tiempo pasó en el medio?

Creo que pasaron tres meses. El 28 de julio me sacaron de la casa en forma intempestiva y el 14 de abril había sido el accidente.

Se me hizo una liquidación dentro de lo que se puede decir correcta por el tiempo que yo había trabajado. Estaba dentro de lo correcto pero para un caso normal de despido, no para un accidente de trabajo. Estuve casi postrada porque verdaderamente no podía trabajar, no se hicieron cargo absolutamente de nada.

RP.- ¿A partir de ahí es cuando usted inicia juicio?

No, no inicié en forma inmediata el juicio porque no sabía ni cómo iniciar el juicio, nunca había tenido un juicio laboral, entonces primero empecé despacio a buscar abogados. Se presentó una abogada de la fundación, no de De Narváez, ya que él no figuraba, y del seguro Mapfre.

En un momento dado el mediador dijo cuánto deberían pagarme, la abogada dijo: “¿¡Tanto!? Si somos una fundación”. Cuando tomé la palabra yo dije: “¿Y por qué una fundación si esto nunca trabajó como una fundación, ese es el búnker del diputado Francisco De Narváez en La Plata”. En ese momento el mediador miró para abajo, no dijo nada, pero ahí terminó la negociación ya que se negaron a todo tipo de arreglo. Cuando salí afuera, el mediador dijo: “¿Con quién trabajaba usted?”, le respondí que con Francisco De Narváez en el búnker de La Plata. Allí le dijo a una secretaria: “Mande un telegrama e incrimínelo”. Después de esto pasó a juicio, en esta ocasión De Narváez envió una nota, una petición a la jueza -está en archivo- para que fuera exonerado, él se amparó en sus fueros de diputado pero el juzgado se lo negó, así que hoy seguimos el juicio de esto, ya hace bastante tiempo y sigue igual, esto no se mueve.

RP.- ¿Luego hubo una propuesta por parte de sus abogados para negociar?

Después del año que me había sucedido todo esto y empecé a trabajar nuevamente, un día lo encuentro en el barrio de Palermo, en Barrio Parque, frente a su casa, que la conozco porque allí había hecho mis primeras entrevistas para entrar a trabajar con ellos. Me acerqué, él me sonríe y me pareció que no me reconoció. “¿Se acuerda de mí?, le dije. Me contesta: “Sí, Delfina, de la casa de La Plata”. Nos saludamos correctamente con un beso y le conté: “¿Usted sabe que estamos en juicio nosotros dos?”, me respondió que no y que me comunique con su secretaria para convenir un horario con ella y así poder charlar. A los dos días, yo estaba en la oficina que se encuentra detrás del Malba y hablé con la persona que me indicaron hablar. El abogado me ofreció dos sueldos para arreglar, le dije: “¿Por qué no se van a la mierda?”, ahí me fui dando un portazo. En ese momento terminó y seguimos en juicio, no he tenido más noticias del tema.

El juicio en algún momento saldrá positivo o negativo pero yo quería hacer pública esta situación. De alguna manera este señor así como actuó en forma deliberada trompeando a alguien, estaba acostumbrado a hacer este tipo de violencia, ya que conmigo ha sido una violencia de alguna manera. También voy a escribir en Facebook y empezar a hacerlo público. De Narváez ya sabía que lo iba a hacer público porque un día lo amenacé: “Esto lo voy a hacer público y usted va a ser conocido como la persona que realmente es”. En realidad la amenaza no fue directamente a él sino a su gente de absoluta confianza, su ama de llaves, sus choferes, la gente que lo acompañaba absolutamente todo el tiempo.

Es más, iba a hacer un libro y sacar todo esto a la luz porque mi idea siempre ha sido no escracharlo sino contar una verdad que a mí me sucedió cuando veo que este hombre se vive quejando de todo. No soy kirchnerista, no tengo algo político, soy una simple trabajadora, jamás fui afiliada a ningún partido político y soy muy crítica de todos, pero nunca quise que esto siga pasando, cómo este hombre muestra lo que no es. Dinero le sobra, quiere poder para negociar, eso es lo único que le interesa.

Comentá la nota