Una estudiante de 23 años fue raptada por tres hombres cuando se dirigía a la facultad * La desvanecieron y luego la violaron en un descampado * Se encuentra internada en estado de shock y el hecho causó conmoción en el ámbito educativo.
Como todos los días, la joven de 23 años se levantó temprano y caminó desde su departamento céntrico en dirección a la facultad, por la avenida Independencia. Alrededor de las 7, dobló por San Lorenzo y se encontraba en las cercanías del Complejo Universitario cuando su recorrido finalizó de pronto: tres hombres que la sorprendieron por la espalda y tras llevarla a un descampado la violaron.
El hecho que causa conmoción en el ámbito educativo es investigado por el fiscal Eduardo Amavet y la policía. Según la denuncia de la estudiante, que tiene 23 años, el caso se produjo el jueves a la mañana en las inmediaciones del predio más grande que posee la Universidad de Mar del Plata, emplazado entre la manzana comprendida por las calles Funes, Rodríguez Peña, Guido y San Lorenzo.
De acuerdo a lo que se desprende de la causa, la víctima caminaba hacia la facultad cuando aún no había amanecido. Fue entonces cuando tres hombres -uno de aproximadamente 50 años y los otros dos de 30- la abordaron e hicieron que perdiera el conocimiento.
La forma en que los atacantes lograron que la mujer se desvaneciera es una de las principales cuestiones que procuran establecer los investigadores. La estudiante, cuyas características y datos personales serán reservados en esta publicación, dijo que los atacantes le colocaron un pañuelo en el rostro, aunque también la golpearon.
Por eso, todavía no se pudo esclarecer si a la víctima la intoxicaron con algún tipo de droga o fue el golpe lo que en realidad le produjo el estado de inconsciencia. Con respecto a la primera de las posibilidades, los efectivos de la Comisaría de la Mujer investigan si podría haberse tratado de "burundanga", una sustancia cuya trascendencia creció en los últimos tiempos, pero de la cual los especialistas conocen poco y han llegado a evitar asegurar que provoca dicho efecto. De hecho, algunos hasta dudan de su existencia.
Lo cierto es que transcurrió un lapso no determinado hasta que la mujer se despertó en un descampado con el pasto crecido. Tenía la ropa revuelta y no le habían robado nada. Confundida, y con hematomas en distintas partes del cuerpo, le pidió a un taxista que la llevara a una clínica privada.
La investigación
Una vez que la atendieron los médicos, la joven -que permanecía en estado de shock- contó lo que recordaba del hecho, aunque con marcada reticencia. De inmediato, los miembros de la clínica le dijeron que debía ser revisada por un médico legista y, al existir una denuncia de tal magnitud, tenía que intervenir la policía.
Tras comunicarse con su novio, que se hizo presente minutos más tarde en la clínica, la víctima aceptó dialogar con personal policial especializado. Los uniformados notificaron entonces al fiscal Amavet y comenzaron una investigación en la zona del hecho.
De todas formas, por el estado en el que se encuentra la joven, los pesquisas no obtuvieron la totalidad de la información del caso, aún en etapa de averiguaciones preliminares. Para los investigadores lo que sí estaría acreditado es la veracidad del relato, producto del tipo de golpes que presenta la mujer y la manera en que llegó al establecimiento clínico.
Según determinaron los médicos, la víctima tiene marcas y hematomas en los brazos, y dolores abdominales compatibles con el abuso sexual con acceso carnal, pese a que en la zona genital no sufrió lesiones. Eso, como ha ocurrido en otros casos, no es motivo de descarte de la agresión sexual, ya que los especialistas consideran que puede haberse registrado igualmente, en el momento en que estaba dormida, lo que habría evitado las heridas en dicho sector corporal.
Si bien la estudiante recibió el alta durante el atardecer del jueves, como consecuencia de los dolores que siente debió ser internada nuevamente ayer al mediodía. Al cierre de esta edición, continuaba bajo observación de los médicos.
Averiguaciones y peritajes
Si bien no trascendieron mayores datos de la investigación policial, LA CAPITAL pudo saber que los uniformados realizaron ayer distintas recorridas por la zona del Complejo Universitario. Además, se entrevistaron con vecinos y comerciantes que dijeron no haber notado irregularidades ni visto situaciones extrañas.
Inclusive, un hombre que abre las puertas de su negocio todas las mañanas en el horario en que ocurrió el rapto dijo que el movimiento dista de ser escaso en esos momentos, por lo que debiera haber testigos del caso. Por esa razón, la policía sospecha que el descampado descripto por la víctima no quedaría cerca del predio de las facultades. Además, consideran que el sector más despoblado del Complejo Universitario, por donde pasan las vías del tren, no tiene el pasto crecido como relató la estudiante.
Para establecer dicho dato será clave la declaración de la víctima y su reconocimiento del escenario cuando se encuentre en condiciones de llevar adelante el peritaje (en estos momentos sus recuerdos son difusos). Además, los pesquisas analizarán las cámaras de seguridad ubicadas cerca de la clínica para conocer la licencia del taxi que llevó a la joven y de esa manera poder entrevistarse con el conductor, que podría dar datos sobre el lugar en el que se inició el traslado.
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