Si bien la intención fue ordenar el tránsito en la zona bancaria y evitar las salideras que podrían provocarse por los embotellamientos y por los autos estacionados durante la mañana, las cosas no funcionaron tan bien como se esperaba.
Como pasa en todos los cambios de hábitos y rutinas, siempre existen resistencias y quejas. Muchos comerciantes se enojaron, pero la norma no falló porque los comerciantes pusieron mala cara sino por la falta de capacidad de muchos en respetar las nuevas reglas.
Primero estacionaron 5 minutos para hacer un trámite rápido y después dejaron el auto por más tiempo. A mucha gente no le importó y transgredió. El intendente Martín Farizano minimizó el hecho al subrayar que quienes estacionan lo hacen por poco tiempo, pero dejó en claro que no desertarán a esta prohibición y anunció que en pocas semanas habrá dos grúas más circulando en las calles de la ciudad.
La decisión de poner nuevos vehículos de acarreos no tiene que ver sólo con esta nueva norma que se transgrede, sino porque la situación se repite en todos los puntos de la ciudad donde está prohibido estacionar y donde esta restricción no es exclusiva de la capital neuquina.
En promedio, año tras año, un poco más del 60 por ciento de las multas que se hacen son por estacionar en lugares no permitidos. Todo lo que no se puede hacer se hace: multas por estacionar en los espacios de reserva del transporte público, en espacios exclusivos para discapacitados, en ochavas, en rampas, en doble fila...
Si bien uno de los reclamos de la gente de tránsito del municipio es la necesidad de sumar más personal en las calles, sería imposible poner un inspector en cada esquina diciéndole a los automovilistas lo que no deben hacer.
Las nuevas grúas impondrán, tal vez, mayor precaución a los malos conductores ya que por el momento las multas parecen no intimidar porque el porcentaje de infracciones labradas por este tema se mantiene año a año, lo que indica que a muchos no les importa.
Más allá de la prepotencia y la soberbia de no respetar lo que está establecido, hace falta un cambio de hábito. Parece que esto no será fácil aunque el axioma es sencillo: respetar las reglas de tránsito para convivir con el resto y estar en armonía con la ciudad. Pero para muchos no está claro.
La opción que se encontró para atacar el problema es endurecer las medidas, poner más grúas, secuestrar los autos, cobrar más por ello y con este panorama creer que las cosas podrían mejorar.
Lo ideal sería que esto no sea así, pero para ello se debería dar un cambio de hábito, revertir las malas costumbres. Implica un cambio de educación, un cambio en donde cada uno debe ser responsable.
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