A media tarde se desató una fuerte tormenta que llegó con piedra y 29,2 milímetros de agua en apenas media hora. Hacia la noche continuaron las precipitaciones, aunque con menor intensidad. Hubo calles inundadas, árboles caídos y cortes de luz.
Pero apenas unos minutos después la tierra se aplacó, al desatarse un vendaval de agua y granizo como hacía mucho tiempo no se veía en la ciudad.
Como anticipo, ya el domingo pasado se había registrado un chaparrón, aunque esa vez no resultó tan intenso ni prolongado. Ayer, en cambio, en apenas media hora cayeron 29,2 milímetros, provocando anegamientos e inconvenientes de todo tipo en cada uno de los barrios bahienses.
El panorama de calles de tierra inundadas, cuadras del centro cubiertas de agua de vereda a vereda, árboles caídos y cortes de luz no se hizo esperar, al punto que el área de Defensa Civil de la Municipalidad recibió más de 200 llamadas de emergencia en menos de dos horas.
Según se explicó anoche, todo el personal disponible estaba abocado a resolver problemas de los más diversos. Por ejemplo, un árbol se desplomó sobre una casa en Darregueira al 2200 y otros dos se derrumbaron sobre sendos autos, en Zelarrayán al 500 y Patricios al 1300.
En varios centros médicos, por caso el Hospital Menor de Ingeniero White, también hubo consecuencias por el ingreso de agua en distintas áreas. No obstante, desde ningún sanatorio se reportaron problemas de magnitud.
Asimismo, en numerosísimas viviendas particulares hubo problemas por el ingreso de agua.
En cuanto a los cortes de energía, en Catriel y Ramón y Cajal, por caso, los vecinos llamaron repetidamente a los medios de comunicación reclamando la presencia de personal de Edes, ya que un cable de electricidad se desprendió del poste y fue a dar a la calle "con el riesgo que eso representa", se señaló.
En General Cerri, en tanto, desde el Cuartel de Bomberos se indicó que hubo más de 20 salidas en una hora, la mayoría provocadas por anegamientos derivados de la mala respuesta de los desagües pluviales. Se admitió, asimismo, que en ninguno caso hubo situaciones preocupantes ni se tenían registrados evacuados, al menos hasta el anochecer.
Defensa Civil, al cierre de esta edición, tampoco había contabilizado evacuaciones.
Inestabilidad. El especialista de la firma Satelmet, Daniel Dodero, había anticipado para ayer un clima que comenzaría templado e iría tornándose inestable a causa de la llegada de un frente frío.
Según explicó Dodero, pasado el mediodía empezó a haber una actividad meteorológica que anunciaba las lluvias, situación que se fue acentuando hacia la tarde, a las 15.40, cuando se lanzó un aviso de tormenta para el área de Bahía Blanca.
"A partir de las 17.05 comenzó a haber un núcleo convectivo (formación de cumulus nimbus, nube que desarrolla tormentas) y cayeron 29,2 milímetros en aproximadamente media hora, así como granizo. Si hubo granizo y tanta agua es porque la nube se encontró sobre la ciudad en su momento de disipación, que es el último estadío del proceso. La tormenta pasa por los siguientes estadíos: nacimiento, desarrollo, madurez y disipación. En estos dos últimos se manifiesta la caída de agua y granizo", comentó.
Asimismo, se produjo un marcado descenso de la temperatura, que había tenido su máxima a las 14.35, con 31,7 grados centígrados, para descender abruptamente a 16 grados a las 17.25.
Luego del chaparrón, continuaron las precipitaciones en distintos sectores del distrito, aunque con menor intensidad.
Para hoy, con el ingreso de una masa de aire frío, se espera que el clima esté nuboso, húmedo, con nuevas lluvias y viento del sudeste. Las precipitaciones se mantendrían mañana y el martes, de acuerdo con las previsiones de Satelmet.
Velocidad
87
kilómetros por hora tuvo la mayor ráfaga de viento registrada ayer, durante la tormenta.
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