Los dirigidos por Guillermo Barros Schelotto cayeron ayer 3-1 a manos de Boca y, así, sumó su tercer encuentro sin saber de triunfos en el Final 2014. Emmanuel Gigliotti, Nicolás Colazo y Claudio Riaño marcaron los tantos del local. Lanús, ahora, pondrá la cabeza en lo que será el partido de vuelta con Bolivar por el pasaje a las semifinales de la Copa Libertadores.
Emmanuel Gigliotti, Nicolás Colazo y Claudio Riaño marcaron los tantos del equipo de Carlos Bianchi, que reúne 29 puntos y, paradójicamente, todavía tiene mínimas chances de pelear por el título del torneo Final, a falta de una jornada para el cierre. El uruguayo Santiago Silva estableció el único tanto del Granate, elenco que orienta el mellizo Guillermo Barros Schelotto, otro ídolo boquense que ayer fue saludado por el público auriazul.
Lanús tuvo un flojo encuentro y se vio superado durante los 90 minutos por un Boca que bajo el mando conductor de Juan Román Riquelme logró hilvanar su cuarta victoria.
Boca enderezó el triunfo, con una lección de practicidad y contundencia que no ofreció durante el resto del campeonato. Después de un primer tiempo en donde entregó las mejores grageas de fútbol (cortesía de Riquelme, por cierto), el equipo de Bianchi liquidó el pleito, con claridad, sin dar pistas para ambigüedades.
En los 45 minutos, el equipo xeneize volcó el desarrollo por el costado izquierdo, con buenas actuaciones de Nicolás Colazo y Emanuel Insúa, aunque no pudo concretar en la red esa superioridad que evidenció. Entonces, recién en la segunda mitad, a los 6 minutos, el conjunto de Bianchi sacó ventaja.
El goleador Gigliotti (octavo en el campeonato) recogió, en presunta posición adelantada, un rebote del arquero Marchesín, para decretar la apertura. Acto seguido, Lanús halló el empate en una de las escasas oportunidades que dispuso en la parte final. Ocurrió a los 9, con un centro al corazón al área, que el uruguayo Santiago Silva cabeceó a la red, arrojándose en palomita en las mismas narices del arquero Orión.
Sesenta segundos después, Boca volvió a situarse arriba en el marcador. Un desborde de Insúa por izquierda (otro más) encontró la cabeza de Gigliotti; la pelota rebotó en el travesaño y Colazo, con otro frentazo, consiguió batir por segunda vez a Marchesín.
Con la diferencia a su favor, el equipo local eligió salir de contra, con un Riquelme vivaz, punzante para asistir a sus compañeros ante una defensa rival que empezó a ofrecer huecos.
Así, a los 27 minutos, el pibe Andrés Cubas envió un centro-tiro al arco, el cordobés Riaño corrigió en el medio del área y la mandó a guardar. 3-1 y asunto sellado.
El resto de la noche transcurrió por los carriles de la emoción. La parcialidad xeneize, a excepción de la barra, continuó entregando el respaldo a su ídolo, al que Bianchi prefirió reemplazar a los 44 del segundo tiempo, para que ingrese Sánchez Miño y para que la ovación al 10 sea la instantánea de la noche.
Ahora, Lanús deberá poner todas las energías en lo que será el cruce del jueves con Bolivar, partido correspondiente a la vuelta de una de las llaves de los cuartos de final de la Copa Libertadores. El encuentro ida, el que se disputó en el Néstor Díaz Pérez, igualaron 1-1, por lo que la serie estaba abierta y se definirá en la altura de Bolivia.



Comentá la nota