Se quedó con el Gran Premio de la Argentina en una carrera apasionante. Es el tercer triunfo consecutivo del español que parece no tener límites. Pedrosa fue segundo y Lorenzo, tercero.
Únicamente de él, poleman de la clasificación y el piloto que mientras quiso dominó cualquier clasificador en este fin de semana, dependía terminar o no en lo más alto del podio en el autódromode Las Termas de Río Hondo, renovado escenario elegido para este retorno, que lució colmado con casi 60 mil espectadores.
Y no sólo consiguió Márquez esa victoria no sin pocos merecimientos, sino que tuvo el margen para cometer un ínfimo error en el inicio y perder la posición de privilegio a manos de Jorge Lorenzo (Yamaha) casi la mitad de la competencia.
Sin embargo, luego demostró que su Honda número 93 es la que marca el camino en el MotoGP en la actualidad y construyó un triunfo contundente, el tercero en igual cantidad de carreras este año y el noveno de su campaña en la categoría reina.
Perdió cuatro posiciones en el comienzo Márquez, y Lorenzo, con una buena largada, apretando a su compatriota contra el sector externo de la cuerda y luego completando un buen radio de giro hacia la derecha, pasó a comandar la competencia.
Mientras, el italiano Valentino Rossi (Yamaha), el piloto preferido de la multitud que presenció la carrera en un día a pleno sol y con una agradable temperatura, también escaló posiciones y se acomodó segundo, posición que defendió luego, tras perderla momentáneamente con el italiano Andrea Iannone (Ducati).
En la tercera vuelta, Márquez saltó dos casilleros y se acomodó como escolta de un Lorenzo que tenía una luz de un segundo exacto en la punta de la carrera. Pero el campeón empezó a limar, paciente y preciso, la distancia con respecto a su compatriota.
A 16 giros para la bandera de cuadros, una vez superado el fulgor inicial de varios pilotos acelerando a fondo, la lucha por la victoria se redujo a Lorenzo y Márquez, quienes se escaparon a más de tres segundos del tercero, Pedrosa, y aumentaron esa distancia paulatinamente. Y fue con 16 vueltas cumplidas que Márquez decidió comenzar su ofensiva, después de perseguir como un gato a un ratón a Lorenzo, quien soportó de la mejor forma posible mientras pudo.
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