Gran triunfo de Gimnasia ante Vélez, en el Bosque

Gran triunfo de Gimnasia ante Vélez, en el Bosque
El equipo de Troglio dio vuelta el resultado ante el de Gareca, que empezó ganando por tanto de Zárate a los 4 minutos. Empató Licht a los 18 del complemento y Meza puso cifras definitivas a los 29. Se cortó la luz en el Bosque.
Gimnasia le ganó a Vélez por 2 a 1, en el Bosque, con una demostración de personalidad y entrega total. Con algunos momentos de buen fútbol pero más enjundia que juego colectivo asociado, el equipo de Pedro Troglio le ganó a uno de los mejores planteles del fútbol vernáculo y se volvió a posicionar en los espacios de vanguardia. Abrió la cuenta Mauro Zárate a los 4 minutos, empató Lucas Licht a los 18 del complemento y marcó la difenrencia final Maximiliano Meza a los 29.

Gimnasia comenzó, como en todos los partidos, intentando asfixiar a Vélez de mitad hacia adelante con presión constante. En ese afán se encontró con un buen centro de Juan Pablo Rodríguez, sorpresivo reemplazante de Facundo Oreja, que conectó de manera defectuosa Maximiliano Meza ingresando desde la derecha al medio y cerca del área chica de Sebastián Sosa.

Pero el Fortín tiene las ideas claras desde los más de 4 años que lleva al frente del equipo Ricardo Gareca. Apenas pudo encontrar la pelota, comenzó con un dominio territorial y del balón fenomenal. Manejó la pelota durante casi 3 minutos sin interrupciones, con belleza, orden e inteligencia, y eso confluyó en un golazo de Zárate.

A pase profundo de Cabral para romper la línea de volantes, Lucas Pratto tocó de espaldas y sutilmente para dejar desairado a Blengio y Zárate, mano a mano con Monetti, definió al primer palo en el minuto 4. Golpazo para el Lobo.

El equipo de Pedro Troglio se acomodó rápidamente y volvió a buscar el arco de Sosa, nuevamente por la izquierda. Buen pase de Mussis, centro de Licht que pasó por sobre toda el área de Vélez y nadie llegó a concretar.

El golpe por golpe fue la elección del Lobo, que en el afán de llegar al empate descuidó a Pouso, demasiado solo para un móvil y práctico mediocampo de Vélez, que se las ingenió para evitar la fricción del local en tres cuartos y dejar en posición franca de remate a sus volantes ofensivos y delanteros.

Hasta el parate por el corte de luz, a los 32 minutos, el Lobo se tornaba impreciso con la pelota, con movilidad por la izquierda en la espalda de Cerro pero sin el peso ofensivo que tuvo en otros partidos a causa de la desconexión que mostraron Iván Borghello y Facundo Pereyra en ofensiva.

En un moento el Juan Carmelo Zerillo quedó a oscuras. Un problema en los cables de alimentación del estadio hizo que se pararan las acciones durante 20 minutos y luego de eso el equipo de Troglio volvió con mucha actitud, despliegue físico, pero extrañamente apurado, como se había mostrado en más de una ocasión en los pies de Pereyra. El zurdo, con casi nula participación, disparó de media distancia sin éxito en más de una oportunidad, cuestión que imitaron con igual efectividad Meza y Mussis cuando tenían opciones de pase.

En el cierre el Lobo viviría una buena noticia, ya que de una salida rápida de Monetti, Licht cedió a Pereyra y cuando éste se escapaba para enfrentar a Sosa, Sebastián Domínguez lo tocó de atrás y se fue expulsado.

Complemento. En el inicio del segundo tiempo Gareca mandó a la cancha a Juan Sabia por Cerro, para reorganizar la defensa, algo que hizo retrasar al equipo en el campo y perder tenencia en los primos minutos.

Así fue que el Lobo, con más empuje que prolijidad, intentó llevarse por delante a Vélez y en base a enjundia y verticalidad hizo notar la presencia de Sosa, que le sacó una oportunidad increíble a Meza a los 10 minutos. Troglio, 3 minutos antes de esa chance, ya había hecho ingresar a Ignacio Fernández y Federico Rasic, por Pouso y Pereyra, respectivamente. Fue a por todo.

En esa búsqueda el equipo de Troglio posicionó siempre a Rodríguez y Licht por la izquierda como un tándem que complicó fuertemente al Fortín, que no hacía pie en la marca en esa zona de la defensa por la impericia. Y adelantó constantemente a Gastón Díaz y Meza por derecha, para llenar de centros el área de un desprotegido Sosa.

Esa diferencia numérica hizo mella en el estado físico equipo de Liniers, que viene jugando con los mismos jugadores la Copa Sudamericana y el torneo local, y potenció las virtudes que venía insinuando el Lobo. Por eso no sorprendió cómo de un centro de Meza desde la derecha, la agarrara Rodríguez y éste cediera para Licht en el 18. El Bochi, como venía y desde el ángulo del área remató de gran manera. La pelota, luego de rozar en Cubero, se metió en el palo izquierdo de Sosa.

El gol tripero fue un empujón en sentidos opuestos: anímico positivamente para Gimnasia y negativamente para Vélez, que no tenía respuesta alguna para el afán de victoria del equipo local.

Por eso el Lobo siguió buscando con Rasic como referencia de área y los desbordes constantes por ambas bandas, mientras Vélez jamás pudo armar una contra certera, equilibrada, y se dedicó a defender peligrosamente cerca de Sosa.

Si bien las jugadas siempre terminaron en el recorrido habitual de rotación hacia los costados y el centro, esa fue la fórmula que determinó el desequilibrio. Por Rasic peleó una pelota casi perdida, cedió para Licht y éste, la figura de la cancha, tiró un preciso centro a los 29 minutos para que el correntino Meza, que en la semana había remarcado el pedido de Troglio por pisar el área, lo hizo y convirtió el 2-1 que sería final con un gran cabezazo.

Así como el empate había destruido psicológicamente a los visitantes, peor aún con la desventaja en el marcador. Si las piernas parecían pesarles el doble, se potenció esa sensación y Vélez, el gran equipo de Gareca, jamás puso en aprietos a un Monetti que fue un espectador más a lo largo de todo el complemento.

Sin reparos, Gimnasia siguió con su presión en la zona de volantes y buscando la definición del partido, actitud harto positiva en un fútbol que suele ser por demás avaro. Lo consiguió por intermedio de Rasic en el minuto 37, pero el árbitro Luis Álvarez vio una inexistente infracción del espigado delantero que ponía, con su pie izquierdo, el 3-1.

El Lobo no dejó de sacrificarse, de correr, de meter y mantuvo lejos a un equipo que desde el empate del Bochi se lo vio casi entregado a lo que propusiera su rival.

Un muy buen triunfo de Gimnasia por la jerarquía del rival, por la situación adversa que supo torcer en los minutos iniciales y porque venía de una derrota que había calado hondo en el plantel y cuerpo técnico.

Para eso está el Lobo, para pelear todas las pelotas como si fueran las últimas porque no tiene, desde lo técnico, colectivo e individual, nada que regalar y será, como en este partido ante el gran equipo de Vélez, un hueso duro de roer para cualquier equipo de primera división.

Comentá la nota