Ayer, cerca de las 9, las chispas que se desprendieron de la chimenea de la salamandra, provocaron un incendio en la quinta de la familia Saragüeta, contigua al circuito “Laguna Roja”, al NO de la planta urbana.
Concurrieron tres dotaciones de bomberos; los voluntarios trabajaron en el mismo espacio del siniestro sin necesidad de levantar las chapas y lograron que el fuego no se extendiera. Las pérdidas más importantes se registraron en la planta baja donde el cielo raso se quemó en unos diez metros cuadrados.
Más temprano, antes de las seis, llamaron al cuartel porque se estaba quemando una pick up Ford F 100 que estaba estacionada en calle Pincén entre Di Gerónimo y Granada. Cuando llegaron los bomberos, todo el habitáculo estaba en llamas, pero lograron controlarlas para que no afectasen la parte del motor.
El vehículo es propiedad de Angel Clemente Villarreal; aunque no se han realizado pericias, no se descarta que el siniestro haya sido causado intencionalmente.
A puro chicote
El sábado a la noche una dotación de bomberos a cargo de Miguel Gatica se trasladó hasta la estancia San Blas, entre Beruti y Primera Junta donde ardían pastos y rastrojos.
Los voluntarios –secundados por sus pares de Beruti- tropezaron con un inconveniente que les sumó una cuota extra de trabajo. No pudieron entrar al lugar del siniestro porque esa parte del campo estuvo mucho tiempo bajo agua y no había piso para que entraron las autobombas.
Por lo tanto llegaron caminando y debieron apagar las llamas a puro chicote, en un radio de cinco hectáreas aproximadamente. Un trabajo agotador que los dejó “molidos”.
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