El preparador físico del Cervecero resaltó la chance que tienen por delante no solo los integrantes del cuerpo técnico, sino también los jugadores surgidos de las Divisiones Juveniles
Otra vez en Primera. Gerardo Fazio será el responsable de la preparación física dentro del cuerpo técnico encabezado por Pablo Quattrocchi. Pucho, ex arquero del club, compartió con el entrenador y con su asistente Mauricio López las ilusiones desde las Divisiones Juveniles, primero para ser jugadores profesionales y ahora para estar al frente de este proyecto futbolístico que algunos se animaron a calificarlo como "histórico".
"Uno está en la institución hace mucho y conoce la vida de Quilmes; es un orgullo estar trabajando en el club", señaló el flamante profe del plantel profesional.
"Había tenido un recorrido en Divisiones Juveniles y en el plantel profesional. Hay una apuesta al sentido de pertenencia, al de identidad; está pasando en todos lados y es la realidad del fútbol argentino que hace que se busquen este tipo de proyectos. Esperemos estar a la altura de las circunstancias y que esto forme parte de un crecimiento institucional", señaló.
Fazio había acompañado a Alfredo Grelak primero en los juveniles y luego al frente de la Reserva. Más tarde tuvo una participación activa en el cuerpo técnico de Omar De Felippe. Pero tras la partida del entrenador fue quedando relegado hasta regresar al predio de Alsina y Lora e incluso hasta corrió riesgo su continuidad en el club. Pero el fútbol es cambiante y ahora tiene por primera vez en su carrera la oportunidad de ser la cabeza del área física de un plantel profesional.
"Uno se prepara para cuando llegue el momento. No planifiqué esto, sí me capacité para poder hacerlo. Como me tocó estar en Primera, luego en el fútbol juvenil, para mí son circunstancias que te hacen crecer y yo tomo esta oportunidad con mucha alegría".
Gerardo Fazio consideró que con Pablo Quattrocchi y el Mudo López "hay una amistad y conocimiento mutuo. No trabajamos juntos en un cuerpo técnico, pero sí charlamos mucho y hay una relación desde hace muchos años y será una ventaja para entendernos. Pero a la hora de trabajar uno es profesional y ahí las cosas son diferentes. Los caminos en el fútbol te llevan a malos, regulares y buenos estados de ánimo y entendemos cómo puede funcionar cada uno en ese tipo de momentos. Esta posibilidad es muy linda y a la vez estimulante", se entusiasmó Pucho.
El trabajo
Por delante hay ilusiones pero también son conscientes los integrantes del cuerpo técnico que hay mucho por hacer.
"Por el Mundial hay tiempo para trabajar. Tenemos siete semanas por delante pero hay que descontar la previa al partido de la Copa Argentina, por lo que hay seis para prepararse. Conocemos el estado de los jugadores que están en el plantel, pero hay que pensar en el modelo que quiera plasmar Pablo (Quattrocchi) y allí deberé establecer un circuito de modelo de juego que sea integral y absoluto para responder cómo quiere jugar el DT".
Si bien el nuevo plantel estará integrado por una base de jugadores juveniles, opinó que "hay un gran número que sería el tronco de la estructura y nos da la posibilidad de no especular y arrancar con el proceso de desarrollo del trabajo. Todos esos chicos que nosotros vimos crecer pueden consolidarse en la Primera, para ellos también es una ilusión y una oportunidad grande. No es fácil pero dependerá de ellos de entregar más y de sobreponerse a las dificultades para estabilizarse en la máxima categoría. Es una gran oportunidad para todos", resaltó.
Un recuerdo
En su etapa de jugador, en 1998 le tocó formar parte de un proyecto que estuvo muy cerca de consolidarse en la institución, pero se frustró en un partido decisivo ante Aldosivi en busca del ascenso a Primera División. Aquel recordado equipo que dirigía Carlos Trullet tenía a varios juveniles surgidos de las inferiores como Martín Morello, Omar Nis, Cristian Lupidio, Rodrigo Braña, Adrián Giampietri, Mauricio López y Matías Cenci, entre otros.
"Son realidades diferentes. En ese momento la categoría era distinta pero sabíamos que habíamos pasado por varios procesos y nos entendíamos en la cancha. Compartíamos varios planteles y estábamos maduros. Tiene mucho que ver el trabajo y la idea de juego para conseguir las cosas. Pero ese equipo fue producto que las cosas se dieron, porque el plantel era distinto y fue desintegrándose. Hay algunas coincidencias pero ahora es un mejor momento".
Por último, destacó que los que encaran este tipo de proyectos "deben creer que siempre se puede dar más, el horizonte siempre tiene que estar más lejos y hay que ponerse objetivos más altos. No solo mantener la categoría y consolidarse en Primera, sino conseguir una identificación con el club".

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