Fue la edición récord. Hubo 198 chivos, casi el doble que 2012, y asistieron más de 2.500 personas.
Ayer dispusieron de 200 mesas, contra las 100 del año pasado, y pasadas las 14 la directora de la escuela prestaba hasta una mesita para tomar el café, porque ya no había más tablones disponibles. De los 100 kilos de picadillo de 2012, ahora hicieron 200 kg para los pastelitos y las empanadas. “Cada vez es más sorprendente la convocatoria. Creo que la gente viene a disfrutar comida casera y a ayudar a la escuela”, dijo la directora, Mónica Munis.
En tanto, pese al miedo de los organizadores por el frío polar de la víspera, la Fiesta del Chivo se desarrolló bajo un Sol espléndido. Todo un mes de trabajo se redujo a unas largas horas, que ayer comenzaron sobre las 4 de la mañana con el encendido del fuego, mientras que cerca de las 9 ya había chivos dorándose en las parrillas. A las 11,45 salió el primer pedido (el chivito entero costó $400 y cada porción $70). Sobre las 13, había largas colas para pedir por chivo asado, al vino, chanfaina y pastelitos, los platos más solicitados. Y en el escenario, la tarde la animaron academias de danzas y una decena de artistas, para tener un cierre de lujo con Facundo Toro, ya esa altura entre bises y brindis con vino sanjuanino, para bajar tanto chivo.
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