El obispo Carlos Tissera presidió la ceremonia que empezó en la Catedral, siguió por calles céntricas y concluyó -junto a los fieles de la parroquia San José- en la plaza del Bicentenario.
La ceremonia religiosa partió desde la parroquia Inmaculada Concepción (Rivadavia y Mitre) y los cientos de fieles siguieron en absoluto silencio el relato bíblico, en una columna encabezada por el Obispo de la Diócesis local, tomando por Rivadavia, Brown, 9 de Julio y Lavalle, hasta la ex plaza Conesa. En esta oportunidad, el lema elegido fue el de Renovar la Alegría de Nuestro Bautismo.
En diálogo con EL SOL el padre Daniel Moreno, de la Catedral -presente en la ceremonia-, destacó la importante cantidad de gente que se sumó al Vía Crucis, considerando que la llegada de Jorge Bergoglio al máximo cargo de la Iglesia Católica trajo aparejado "un despertar renovado de la fe".
Cabe destacar que en este Viernes Santo, el Vía Crucis presentó una particularidad: tanto desde la Catedral como desde la parroquia San José (Alberdi y Moreno) se siguieron las catorce estaciones del Camino de la Cruz -que relata la Pasión y Muerte de Jesucristo- para luego confluir en la Plaza del Bicentenario.
Sin duda, como cada año, la vigilia de la Pascua de Resurrección fue otra muestra de fe y devoción.


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