COPA SUDAMERICANA / UNION ESPAÑOLA 2 - VELEZ 2: Vélez sigue afinado: remontó un 0-2 con su carácter de campeón y los goles de Leandro Caruso para llegar a los cuartos de la Copa. Ahora, va por Liga de Quito.
Es que a Vélez le sobran de esos jugadores, los que son capaces de resolver individualmente lo que todo un equipo se encarga de armar. No apareció Jonatan Cristaldo, a quien Gareca le vivió pidiendo que se metiera en el partido, pero no fue necesario su aporte. El último pase en el gol del empate y la clasificación lo dio Otamendi, el pibe que parece estar destinado a las cosas grandes.
Claro que para llegar a semejante desahogo hubo un camino en subida. Porque la Unión Española, cuando tuvo resto físico y no se dejó llevar por el miedo, fue superior. Puso al campeón del Clausura al borde del nocaut, lo superó en juego y en inteligencia, cuando Vélez salió al campo apostando por no correrse del libreto: presión, un rombo con Somoza bien adelante para tratar de recuperar rápido y a romper el cero con Moralez o Cristaldo. Pero el Enano salió lesionado y Churry nunca entró en sintonía. Reacomodó el esquema Gareca cuando se vio 0-1 (uno de los dos errores de Ponce, el otro en el 0-2), con cada uno de los intérpretes en el sitio que le correspondía, pero los chilenos seguían más activos. Los dos goles de diferencia del entretiempo sólo dejaban margen para una reacción como la que tuvo Vélez una semana antes, en el Amalfitani. Y la tuvo: el ingreso de Caruso, por el lesionado Moralez (¿será hora de la rotación?) fue la carta de triunfo. La Unión se murió físicamente, y cuando Vélez ve un rival herido, tiene la voracidad del tiburón: la sangre le abrió la ferocidad y sometió a su víctima. Otra vez.
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