El premier laborista alertó que todo iría peor con los conservadores.
La batalla electoral se dará sobre la economía y los "labour" proyectan beneficiarse de una salida de la crisis y una recuperación de los votantes que perdieron durante el gobierno de Tony Blair por la guerra en Irak.
"Primero, debemos asegurar nuestra recuperación, no ponerla en riesgo. Segundo, tenemos que apoyar nuevas industrias y futuros empleos", proclamó Brown, en el acto de lanzamiento del Nuevo Laborismo que se realizó el sábado por la mañana."Tercero, cuando reduzcamos el déficit -y lo reduciremos a la mitad-, nosotros debemos defender a todos, no a algunos" reafirmó en una clara respuesta a las informaciones periodísticas que comparaban la deuda pública británica con la de Grecia.
Con humor, relajado y en el día de su 59 aniversario, el primer ministro presentó oficialmente su estrategia para las elecciones desde Coventry, la ciudad industrial del reino con su equipo electoral en primera fila, encabezado el astuto Peter Mandelson y el escocés Alistair Sterling, el responsable de las finanzas, que se ganó los aplausos internacionales por su capacidad de conducción en la crisis global.
Todos notaron un nuevo espíritu en el premier, un alegre ánimo de combate, probablemente para contrarrestar el relato de las titánicas peleas y supuestas escenas de violencia con Blair y su staff durante su gobierno.
Su slogan de campana será "Un futuro justo para todos". Brown hizo su autocrítica para conquistar los laboristas enojados con el partido y desilusionados con sus propuestas y se dirigió a aquellos que habían percibido que Blair había traicionado los valores laboristas.
"Yo se que el Laborismo no ha hecho todo bien. Y yo se, realmente, yo se, que no soy perfecto. Pero yo se de dónde vengo, yo se qué defiendo y yo se a quién vine a representar en política", anunció. Con un tono intimista, propuso a sus electores:"Y si ustedes, como yo, vienen de la mayoría común británica, mi mensaje a ustedes es simple: den una segunda mirada a nosotros y den una larga, profunda mirada a ellos". Una referencia a que los conservadores pueden dañar a los más desprotegidos,
Después del discurso los tories denunciaron que los 13 años de Laborismo han vuelto a Gran Bretaña "más injusta" y que "un banquero paga menos impuestos que su mucama". Las encuestas últimas dan 40 puntos a los conservadores, 29 a los laboristas y 21% a los liberales demócratas si las elecciones se hicieran hoy.
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