La coordinadora general de Cáritas La Plata habló con REALPOLITIK acerca de la labor que realiza un grupo de voluntarios de entre 22 y 35 años, que trabaja con chicos en situación de calle. Durante la charla, Graciela Encina contó sobre el centro Cáritas Maternidad que funciona en el policlínico San Martín.
Esto fue una iniciativa que surgió en el año 2010. Lo vimos como algo muy necesario porque veíamos muchos chicos en situación de calle, y decidimos convocar a un grupo de jóvenes que estaban movilizados por este tema.
Comenzamos con tres jóvenes en febrero del 2010 y lentamente se fueron incorporando más. Se trata de chicos universitarios que estudian distintas carreras y otros que ya son profesionales. Tienen entre 22 y 35 años porque creemos que el joven tiene toda la potencia y el lenguaje para llegar a los niños que el adulto, tal vez, no tiene.
De esta manera comenzamos a recorrer las calles, a conocerlos, a tener cierta afinidad. Lentamente los fuimos incorporando, con el objetivo final de lograr la inserción social y familiar.
Es por eso que estamos en el proceso de alfabetización de los más chiquitos. Hay muchos de ellos que hemos incorporado que no tienen la escolaridad, entonces empezamos con trabajos de psicopedagogos que se han sumado de manera voluntaria. También lo han hecho médicos para hacerles controles. Los más grandes se están anotando para terminar la escuela nocturna y hacer un taller de oficio para tener un oficio y no vender más estampitas.
Todo este tiempo de trabajo tan silencioso, que se conoce poco, nos da la posibilidad de que ellos tengan una esperanza de vida distinta. A eso estamos apuntando.
RP.- ¿Cuál es la edad de los chicos con los que comenzaron a trabajar?
Estos chicos tienen entre los 13 y los 17 años. Luego se incorporaron chicos más grandes, de 22 y 23 años. En esta situación, yo te puedo decir que son adolescentes porque su modo de vida y de comportarse es típico de adolescentes. Necesitan la misma contención que un nene de ocho años, por lo vulnerables que son. Tienen muchos golpes, mucha calle, y la calle no es un ámbito propicio para la formación de los niños, y mucho menos para recibir cariño.
Lo que hicimos también en el invierno, cuando los vimos trabajar en la calle, limpiando autos o vendiendo estampitas, fue ofrecerles algo calentito, darle un alfajor, entablar diálogo. Al principio había cierta desconfianza en ellos, pero cuando se dieron cuenta que tenía que ver con generar un encuentro, con estar bien y con tener un ámbito para compartir, la realidad se fue transformando. A partir de marzo del 2010, tenemos un lugar en la parroquia Sagrado Corazón, donde todos los sábados se reúnen para vivir espacios de recreación.
RP.- ¿La convocatoria la realizan los mismos chicos, o sea, se van invitando entre ellos?
Han venido chicos porque ellos los invitaron. Y están asistiendo chicos que viven muy lejos, porque otros nenes les han dicho. Y son muy chiquititos, algunos tienen seis, otros ocho años, y parecen más chicos porque son menuditos. Entonces estamos haciendo dos grupos de trabajo, uno con los más chicos, y otro con los más grandes.
Estamos estimulando el arte de la pintura para que ellos expresen lo que aún no pueden hacer en este momento. También nos pasa que como ésto está trabajado y conducido por gente joven, vienen los abuelos, los tíos y a veces los alimentos no nos alcanzan. Pero nosotros apuntamos a los niños y a los jóvenes, y queremos su inserción social.
Ésto está coordinado por gente joven que vale oro, yo los admiro. Porque no sólo respondieron a la convocatoria, sino que son muy jugados y todo lo que se proponen, lo hacen. Nosotros desde Cáritas los acompañamos, los sostenemos, les buscamos el financiamiento por medio de la trenza de pascua que se hizo a principio de año. Y con eso podemos comprar los alimentos y elementos que necesitamos para atender a los chicos, porque sin dinero, no se puede hacer nada.
RP.- Hablanos un poco del centro Cáritas Maternidad, ¿qué función cumple ésta área?
El centro Cáritas Maternidad, que funciona en el área de Neonatología, en el 4º piso del policlínico San Martín, está en marcha desde marzo del 2010.
Nació como respuesta a una necesidad de los enfermeros, de las voluntarias, porque vieron que no había nada para asistir a las madres que están a punto de dar a la luz y no tienen absolutamente nada. Desde la que baja del carro porque rompió bolsa mientras estaba haciendo su trabajo diario, y no tiene nada preparado ni para el bebé ni para ella. Este centro funciona garantizando esa atención.
Este fin de año seguramente estaremos superando las 6 mil personas atendidas. La preocupación de las enfermeras, es el bajo peso con que nacen la mayoría de esos chicos, porque alcanzan apenas 1 kilo, son muy chiquititos
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