“Gracias al coraje de Alfonsín, hoy podemos hablar de DDHH”

“Gracias al coraje de Alfonsín, hoy podemos hablar de DDHH”
Con motivo de recordarse el Día Nacional de la Memoria, el presidente del Interbloque de diputados de la Alianza Frente de Todos, Carim Peche recordó los sucesos del 24 de marzo de 1976 y posteriores acontecimientos que marcaron la época más difícil de la historia argentina.
El legislador señaló que: “No es casual que haya generaciones a las cuales les resulte inimaginable otro sistema de gobierno que no sea la democracia, es gracias al valor y coraje de Raúl Alfonsín” y recordó que: “Hay que terminar el trabajo de Don Raúl, esta pendiente la batalla contra la pobreza, la desigualdad, la falta de oportunidades frente al trabajo, a la salud, a la educación, a la vivienda y a la alimentación, esos también son derechos humanos irrenunciables”.

Peche citó el primer prólogo del libro “Nunca Mas” escrito por los miembros de la Conadep en 1983 para reflejar el espíritu de esta fecha. “…Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras, y sin duda el más terrible drama que en toda su historia sufrió la Nación durante el periodo que duró la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 servirá para hacernos comprender que únicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror, que sólo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana. Unicamente así podremos estar seguros de que NUNCA MÁS en nuestra patria se repetirán hechos que nos han hecho trágicamente famosos en el mundo civilizado…”.

“Hoy convivimos con generaciones de argentinos a los cuales les resultaría inimaginable vivir en un país en el que la democracia no fuera el único y posible sistema de gobierno y en el que los derechos y garantías constitucionales de los ciudadanos son incuestionables”, expresó el legislador radical.

“Pero eso no es casual. Es el resultado de la lucha de un hombre que tuvo el coraje de reivindicar todas estas cuestiones en momentos en que, a pesar de haber caído el gobierno militar, le tocaba conducir una jóven democracia acechada por quienes estaban acostumbrados a volver por la fuerza, ese hombre de fuertes principios y convicciones, de un enorme valor y un gigantesco sentimiento patriótico, se llamaba Raúl Ricardo Alfonsín”, señaló.

“Apenas asumida la presidencia, el 10 de diciembre de 1983, Alfonsín firmó los decretos de creación de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas para investigar las violaciones a los derechos humanos entre 1976-1983; se ordenó el juzgamiento de los principales responsables del terrorismo de estado en el llamado Juicio a las Juntas, con la participación destacada del fiscal Julio César Strassera. Su sentencia condenó a los integrantes de las Juntas Militares a severas penas corporales por delitos de lesa humanidad”, recordó.

“Se enjuició a quienes detentaron la suma del poder público sin más armas que las leyes, se los enjuició por los mismos tribunales que pueden enjuiciar a cualquier ciudadano, aplicando el código penal vigente en la república desde 1922, este fue un hecho único en el mundo que sentó precedentes para que se incluyeran en el Código Penal la figura de la desaparición forzada de personas, imitada por varios países y que logró a la vez que la ONU la declarara delito de lesa humanidad”, reseñó.

Y agregó: “Gracias a Raúl Alfonsín llevamos mas de 30 años de democracia ininterrumpida, el sistema esta consolidado y eso es lo que hoy le permite a muchos hacer demagógicas declamaciones sobre los derechos humanos. Creo que en este día de la memoria es el mejor homenaje que podemos hacerle a aquellos que lucharon y dieron su vida por sus ideales de que un país mejor es posible”.

“Es tener el mismo coraje y voluntad que tuvo Raúl Alfonsín para implementar acciones concretas que vayan mas allá de descolgar un cuadro, hay que continuar con esa tarea que comenzó Don Raúl y que los sucesivos gobiernos no pudieron, no quisieron o no supieron terminar, esta pendiente la batalla contra la pobreza, la desigualdad, la falta de oportunidades frente al trabajo, a la salud, a la educación, a la vivienda y a la alimentación, esos también son derechos humanos irrenunciables”.

“Ese es el real y único desafío. Hacer honor a los valores en los cuales se asienta la democracia y entonces sí nos daremos el lugar para ser uno más en la construcción de la memoria colectiva de la sociedad que, a pesar del dolor, nos permite una proyección de futuro”, finalizó.

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