Nadie puede discutir la pasión que los bahienses sentimos por el basquetbol. No nació de un día para el otro o por casualidad. Algunos pueden ir mucho más atrás, pero la trascendencia de "nuestros" jugadores trazó una línea entre los 60 y principios de los 70, bajo la tutela de Cabrera, Fruet y De Lizaso. Después si, llegó la Liga Nacional...
A veces, las mezquindades, no nos dejan observar la siembra y sólo hablamos de la extraordinaria cosecha, pero aún el recuerdo es muy fuerte para los bahienses. Pero éstos ya peinan canas, y no sería justo dejar las generaciones futuras sin el conocimiento real.
Somos "La Capital Nacional del Basquetbol" porque hubo una camada de jugadores que nos llevaron a ello. Los más conocidos fueron "Beto", "Lito" y el "Negro", pero detrás de ellos, y con la seguridad de olvidarnos de algunos, estaban Cortondo, Monachessi, Ojunián, bajo la conducción de un adelantado Bill Américo Brusa.
Eso, como lo redactó en varias oportunidades, Enrique Nocent, llevó a que Bahía Blanca figuere en el Libro de los Guinnes, por ser la ciudad con mayor porcentaje de federados a la Asociación de Basquetbol en relación a la cantidad de habitantes. Ese número fue superior al 1,5%.
Porque además, no nos podemos olvidar que otro trío surgido en nuestra ciudad, con "Manu", Juan Ignacio "Pepe" Sanchez y Alejandro "Puma" Montechia, y fue el que permitió a los argentinos vivir una generación dorada del baloncesto, que se plasmó en la obtención de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos.
Con la obtención de su cuarto anillo en la NBA con San Antonio Spurs, y siendo un protagonista principal, hoy, con un orgullo inigualable, decimos a todos, que el mejor jugador de basquetbol de todos los tiempos y uno de los más grandes deportistas argentinos se llama Emanuel Ginóbili, y es BAHIENSE.
Por ellos, los que fueron, los que son y los que serán, gracias!!!, por permitirnos sentir el orgullo de ser bahienses...

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