El secretario de Gobierno dijo que “falta conciencia” vecinal. Una estadística del Hospital indica que 30 personas ingresan semanalmente al nosocomio por mordeduras.
El funcionario intentó despegar así a la Comuna de toda responsabilidad en esas cifras, publicadas ayer por DEMOCRACIA (la información fue proporcionada a este diario por el propio jefe de emergencias del Hospital Interzonal General de Agudos “Dr. Abraham Félix Piñeyro”), y buscó que las críticas por la abundancia de canes vagabundos les sean endilgadas a la “gente que no realiza un control adecuado de sus mascotas”.
Gorer, de cuya área depende la cuestión sanitaria, sostuvo que “se hace una prevención para con el animal que quizás no es violento, pero que reacciona por instinto y que en ocasiones tiende a morder”.
“Falta conciencia”
“El plan se ha llevado a los barrios y, cuando la gente denuncia, van nuestros inspectores a recoger a los perros que están catalogados como mordedores, se los lleva al Centro de Zoonosis y después se adoptan las medidas necesarias para tratar de resolver el problema. Algunos son trasladados al refugio de calle Lartigau y otros son reservados tanto en ese lugar como en Zoonosis hasta que son dados en adopción”, comentó el funcionario meonista.
Para Gorer, lo que explica la proliferación canina en las distintas arterias de la ciudad es una “falta de conciencia de los vecinos, porque la gente debe actuar con responsabilidad y afrontar que un animal debe ser castrado”.
“Este no es un problema de los animales sino una cuestión social. Hay gente que tiene una mascota y cuando ésta tiene cría, los nuevos integrantes son largados a la vía pública. Los dejan sueltos en plazas, parques, eso hace que la población siga en crecimiento”, agregó.
Vecinos “irresponsables”
¿Pero qué pasa con los perros “históricos” radicados hace meses en el centro de la ciudad, que suelen embestir contra los ciclistas, motociclistas y transeúntes?
Sobre ese caso puntual, Gorer dio a entender que el municipio es estéril. “Lo que ocurre con esos perros ‘históricos’ es que no hay responsabilidad por parte de los vecinos, que se oponen a que los perros sean retirados, dicen ser los dueños, los alimentan, pero cuando ocurre un incidente no se hacen cargo”, afirmó, y agregó: “Existe una falta de colaboración de muchos vecinos, porque varias veces han maltratado a los inspectores por querer cumplir con su tarea”.
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