Eran dos. Golpearon y patearon a la chica, pese a que ni siquiera se resistió. Huyeron
“Porque sí, porque son violentos”, intentó explicar el encargado de una estación de servicio al ser consultado sobre el motivo que llevó a los ladrones que cometieron un robo allí a tirar al piso, golpear y hasta arrastrar a una empleada a lo largo de 10 metros para poder sacarle la riñonera donde tenía la plata de la recaudación. Todo pasó en una GNC de 131 y 62, en Los Hornos, hacia las 21.45 del jueves. Fueron dos los ladrones que de repente se detuvieron sobre la playa entre los surtidores, y, sin preámbulos, empezaron a amenazar a los empleados. “Ni bien llegaron encararon a la chica, la empujaron al piso y se cayó de espaldas”, contó Antonio, el encargado de la expendedora. arrastrada por el piso El único objetivo de los delincuentes era apoderarse de la plata de la recaudación -se desconoce cuánto era- y escaparse rápido. Al parecer, no pudieron concretar esa maniobra en el primer intento, pero “no porque la playera se resistiera, sino porque no se la podían sacar”, le explicó un compañero de la víctima a EL DIA. En una represalia feroz, los ladrones se dividieron el “trabajo”: uno comenzó a pegarle patadas y puñetazos a la joven, mientras el segundo la tironeaba de la riñonera y la arrastraba por el piso, relataron en el lugar. Sumergida en ese castigo, la playera solamente atinó a cubrirse la cara con las manos para evitar que siguieran castigándola, aunque “nunca se resistió ni hizo nada como para que los ladrones no se pudieran llevar la plata”, aseguró Antonio. Luego de arrastrarla a lo largo de 10 metros por el piso sucio de la estación de GNC, a la empleada la dejaron tendida en el suelo. Los delincuentes se guardaron la plata robada y se escaparon en la misma moto en la que habían llegado. A pesar de que al lugar fue la Policía después de los pedidos de ayuda, se informó de manera oficial que los dos asaltantes lograron darse a la fuga. Hasta anoche los seguían buscando en los alrededores de Los Hornos. El trabajo policial continúa por estas horas en el reconocimiento de los ladrones. Todo el episodio fue grabado por las cámaras del comercio, y a decir de voceros oficiales, ese material sería fundamental para completar la identificación, a pesar de que “la imagen es difusa y durante casi todo el robo los delincuentes aparecen de espaldas”, describió un vocero. “me costo convencerla de que volviera a trabajar” En paralelo, la historia de la playera de 22 años atacada por los delincuentes es similar a quienes sufren asaltos violentos y quieren olvidarse rápidamente de lo ocurrido, aún cuando eso signifique quedarse sin trabajo. “Me costó convencerla de que volviera a trabajar”, reconoció Antonio, acerca del temor que la chica revive al caminar por el mismo playón en el que menos de 24 horas atrás era arrastrada y golpeada. En ese lugar donde tuvo miedo de que la mataran. Y así fue que la empleada regresó a su trabajo, a pesar de todo. “Tuvimos varios robos pero nunca tan violento como éste”, subrayó el encargado. Si se tiene en cuenta sólo el último año y medio, el de anteayer fue el sexto asalto. El factor en común fue que en todos los casos los delincuentes se salieron con la suya, aunque en aquellos casos “no le habían pegado a nadie así”, destacó el hombre.
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