A 40 años del Golpe, la ciudad respira distinto después de los juicios

A poco más de un años del histórico 19 de febrero recordamos los momentos claves del proceso que culminó con las condenas de siete represores.

Escribe: Gabriel Forte

Los primeros minutos del 19 de febrero cambiaron la historia. Cuando el juez federal Carlos Rozansky finalizaba la lectura de la sentencia contra seis ex bonaerenses y un militar, concluía una etapa de muchos años de lucha. Pero también empezaba un nuevo ciclo, impensado hace unos años, de mirarle la cara al pasado sin la venda de la impunidad y pensar el futuro con la certeza de que la justicia para Junín, en Junín, no era una posibilidad, sino una realidad.

Aún resta saber qué pasará con los nombres surgidos durante el juicio (José Luis Camarro, Luciano Guazzaroni, Héctor De Giulio y varios más), y cuánto demorará la justicia en llegar a ellos para un nuevo juicio.

Lo que sigue es un repaso acotado de testimonios de las 11 jornadas, largas y dolorosas, que llevó el juicio, desde ese todavía tibio 26 de noviembre, hasta el calurosa y húmeda madrugada del 19 de febrero, cuando Junín abrió los ojos definitivamente.

-María Elena Etchart: “Me llevaba y me hacía lo que quería. Pasaron muchos años y siempre me hicieron muchas cosas. Arruinaron mi integridad, arruinaron a mis hijos...Estoy vacía por dentro, no siento nada. Me hicieron mucho daño... A mi hijo lo llevé al campo de mi hermano para que lo criara, tenía miedo que me lo secuestraran”.

-Susana Boguey: “Fui torturada física y psíquicamente, fui violada. La pasé muy mal... A mi familia le habían dicho que si yo no aparecía, ellos iban a pagar las consecuencias... Tienen suerte ustedes (a los represores), la democracia les da estas garantías. La posibilidad de tener defensores oficiales que los representen”.

-Imelde Sans: “Me tuvieron sentada en una silla durante 14 días sin poder ir al baño, menstruando... Padecí mucho los golpes, me la golpeaban contra una pared... Me pusieron en una cama, me pasaron la picana eléctrica. Siempre riéndose. Me pedían que nombre gente, y yo no sabía nada”.

-Rubén Américo Liggera: “Me colocan sobre la cama, me aplican corriente eléctrica. Varias veces. No se cuanto duro... Después de la picana no se puede hablar, caminar. No se puede hacer nada... Recuerdo a Camarro (José Luis), entre los policías que hacían guardia, porque lo conocía del barrio”.

-Ariel De Siervo: “Me tiraban en una cama y me pasaban la picana en los testículos, las encías, en el dedo gordo, al que me lo terminaron quemando. El día de los paros cardíacos me taparon la boca con una toalla porque gritaba mucho... Cuando volvió mi conciencia, vi al lado mío a Aldo Chiachetta, que era el médico de la policía y al que conocía porque nuestros hijos jugaban juntos”.

Alberto Silva: “Me sacan a la noche, y me llevan a un lugar y siento el olor de carne asada. Era el de la gente que habían torturado. Encapuchado me tiran a una cama de elástico... Dios lo castigó a Farah, porque murió de un cáncer en la garganta. Se murió sin poder hablar, el que decía dale que aguanta”.

Las víctimas juninenses. Durante los actos oficiales, sobrevoló el recuerdo de los juninenses que resultaron víctimas del terrorismo de Estado en los años de la dictadura militar:

Hugo Ramón Torretta, Adrián Romié, Gilberto Mesa (Beto), Ernesto Sánchez, Nelly Anderica de Sánchez, Ernesto Sánchez (hijo), Susana Elensa Ossola de Urra, Oscar Julián Urra Ferraresi y su bebé nacido en cautiverio, Azucena Victorina Buono (Susy), Norma Susana Frontini de Díaz, Alfredo Díaz, Ricardo Héctor Zatylny, Alba Noemí Garófalo de Placci, Eduardo Daniel Placci, Pedro Lablunda, Ana María Moscato de Lablunda, Oscar Omar Cigliutti, Miguel Ángel Solé, Walter Hugo Manuel Prieto, Edgardo Omar Moroni, Jorge Mario Sadoux, Eduardo Gabriel Horane Prieto, María Ramírez Abella de Deprati, Osvaldo Nereo Deprati, Fabián Andrés López Corrales, Gustavo Adolfo Rave, Graciela Muscariello, Benigno Gutiérrez, Alicia Catemari de Franco, Eduardo Emilio Franco, Norberto Orlando Franco y Paco Carral.

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