El Lobo se llevó la Copa Amistad, tras ganar 1-0; hace siete días habían empatado 1-1
El primer período, a pesar del 0-0, resultó activo y luchado, e inclusive hubo situaciones como para convertir frente a las dos vallas. La primera ocasión de la noche la tuvo Gonzalo Klusener para el Pincha, dado que recibió un pase interno de Patricio Rodríguez, pisó la pelota en procura del claro y remató, pero su envío pegó en el travesaño. El León también dispuso de una cabezazo fuerte y descendente de Guido Carrillo, que no fue gol por los excelentes reflejos de Fernando Monetti, quien en dos movimientos perfectos se quedó con el balón y el grito que empezaba a nacer en las gargantas de los hinchas de Estudiantes. Claro que Gimnasia fue otro que llegó hasta el arco rival y Maxi Coronel tuvo en sus pies un grito que terminó en el travesaño.
Ni bien se puso en marcha la segunda parte llegó el gol de Licht y Gimnasia se puso en ventaja. El gasto y la obligación quedó entonces toda para Estudiantes y el equipo de Troglio se acomodó para esperarlo con la intención de estrechar filas y reabrirle la herida valiéndose de alguna réplica o una acción originada con la pelota parada. Estudiantes se fue a la carga con máxima voluntad y con futbolistas en cantidad y esa fuerza de corazón casi le permitió alcanzar el 1-1, pero el juez Díaz no advirtió, a un cuarto de hora del epílogo, una mano salvadora de Oreja prácticamente en la línea de sentencia. La perseverancia del Pincha se extendió hasta el desenlace, pero el garante de la victoria fue, cuándo no, Monetti..
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