El gobierno sirio busca aplacar las protestas: renunció el gabinete

El gobierno sirio busca aplacar las protestas: renunció el gabinete
El presidente Bachir Assad hablará hoy al país para anunciar cambios en el régimen.

A pesar de que los 32 ministros del gabinete de Siria con el primer ministro le presentaron su renuncia ayer, al mismo tiempo el presidente sirio Bachir al Assad convocó a cientos de miles de personas que tomaron las plazas de las principales ciudades con masivas muestras de apoyo. Esto sucede en medio de la crisis desatada por las mayores protestas opositoras vividas por ese país en las últimas décadas.

La televisión estatal siria informó que Assad aceptó ayer la dimisión del gabinete que presidía el primer ministro Naji al-Otari –tío de la primera dama–, que había sido nombrado en septiembre. También aseguró que por ahora el gabinete seguirá adelante en carácter interino hasta que se forme el nuevo gobierno.

Además ayer se dijo que Assad dará hoy un discurso para intentar superar la crisis con el anuncio del levantamiento del estado de sitio vigente en el país hace casi 50 años y la anulación de otras restricciones a las libertades políticas y civiles.

A pesar de las movilizaciones opositoras y los más de 80 muertos, el régimen sirio quiso mostrar ayer el apoyo popular que tiene. Por eso dio permiso a trabajadores y estudiantes para que dejaran sus tareas durante dos horas para que pudieran ir a las manifestaciones oficiales en las grandes ciudades.

La televisión, que hasta ahora nunca informó sobre las protestas rebeldes, pasó extensos informes con las imágenes de las concentraciones progubernamentales en Damasco, la capital, Alepo y Hasaka, con gente portando banderas sirias, mostrando fotos de Asad. “ La gente quiere a Bachir Assad ”, cantaban manifestantes en una céntrica plaza de Damasco. “Por nuestra sangre, nuestra alma, nos sacrificamos por ti, Bachir”, se leía en otro cartel.

Frente al edificio del Banco Central se extendió una enorme tela con la imagen de presidente y desplegaron una pancarta que decía: “No al sectarismo y a la guerra civil”. El gobierno sirio acusa a “elementos armados extranjeros” de las movilizaciones en su contra que se produjeron las últimas dos semanas.

En la ciudad de Daraa, donde se produjeron 61 muertes según la organización internacional Human Rights Watch, unas 300 personas volvieron a las calles para protestar contra Al Asad. “¡Revolución, Revolución!”, “Dios, Siria, Libertad”, coreaban en las calles.

Por otro lado, en la Latakia, el principal puerto del país, donde entre el viernes y el sábado se produjeron enfrentamientos entre civiles y policías en los que murieron unas 12 personas, por razones de seguridad, el gobierno decidió no hacer ninguna muestra de fuerzas.

Estos disturbios son los más graves desde 1992, cuando el entonces presidente Hafez al Assad, padre de Bachir, aplastó a una rebelión de fundamentalistas islámicos en la ciudad de Hama, que terminó con miles de personas muertas. Siria es un país con mayoría sunnita, pero con una minoría alauita que es la que controla el poder.

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