El Gobierno K paga, las tasas no bajan

La administración K concretó el primer pago con reservas de vencimientos de la deuda. Pero la estrategia oficial lejos está de reportar algún beneficio a la sociedad: especialistas estiman que difícilmente bajen las tasas con las que se financian empresas y particulares
El Gobierno nacional, tal como estaba previsto, ayer comenzó a cumplir uno de los principales objetivos que se fijó este año: pagar vencimientos de la deuda externa con reservas del Banco Central.

Concretamente, ayer se utilizaron US$ 203 millones, provenientes de las arcas del BCRA, para pagar los intereses del Boden 2015, el bono que se ha convertido en una de las principales estrellas del mercado.

Abril es uno de los meses más comprometidos para el Gobierno en materia de financiamiento. Este mes deberá cancelar vencimientos por 600 millones de dólares, entre los que figura el pago de intereses del Bonar X, previsto para el lunes 19, por un monto de 167 millones. Además, el 30 de abril operan vencimientos de capital e intereses del Bonar 2013 por 250 millones de dólares.

El calendario de vencimientos volverá a engrosarse en agosto, cuando deberán cancelarse pagos del Boden 2012 por 2.500 millones de dólares.

El principal argumento que utiliza la administración K para avalar este tipo de operatoria es que, tanto el pago de deuda con reservas como la nueva oferta para reabrir el canje, llevarán a que haya una baja sustancial en la tasa de interés que paga nuestro país para obtener financiamiento en el exterior. Ello debería redundar en tasas más accesibles para que las empresas nacionales consigan financiamiento y, como efecto cascada, ellos deberían alcanzar a las pymes y particulares.

Pero, la realidad, que suele ser la única verdad, está marcando otra cosa. Pese a la gran liquidez que tienen los bancos, que constituyen el sector más beneficiado por la política económica K, las tasas que se está cobrando a las pymes y a los particulares, por créditos destinados a la producción y al consumo, sigue por las nubes.

"Es muy difícil que, solamente con pagar los vencimientos de deuda, obligación que tienen los países que son deudores como el nuestro, eso se transforme automáticamente en una reducción de la tasa de interés en el exterior. Los inversores también consideran otras variantes, como la evolución de la inflación y del gasto público", le dijo a Hoy el Pedro Andrieu, profesor emérito de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP.

En ese contexto, mientras que desde el BCRA se anunció, días atrás, que por el nuevo contexto económico las tasas promedio que cobran los bancos a las empresas por préstamos bajó a 10% anual, dirigentes de las cámaras empresarias niegan este hecho y sostienen que, en promedio, el financiamiento conlleva un interés de casi 20%. Y alertan que en el caso del crédito al giro en descubierto "las cifras se disparan entre el 25% y 50%", dependiendo de la entidad.

Algo similar ocurre con el financiamiento a través de la tarjeta de crédito, que actualmente oscila en una banda de entre el 21,77% y el 65% anual. En este rubro también influyen los costos que agregan las entidades por los envíos de resúmenes y gastos de renovación, que alimentan el costo financiero total en las líneas. Sólo por los resúmenes, en el sistema se cobran aranceles que se ubican entre los $ 7,50 y los $ 15 mensuales. Y por la renovación del plástico, de entre $ 150 y $ 480.

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