Así lo acusó Hugo Fiorens, presidente de una ONG vinculada a este tema, luego de que presentaran en la Cámara de Diputados un proyecto que todavía ni siquiera se discute.
Los siniestros viales se han convertido en la principal causa de muerte en nuestra provincia en menores de 35 años, lo que lleva a ubicar a Mendoza entre los primeros puestos a nivel nacional.
Esta situación sigue levantando alarma principalmente en asociaciones civiles que tratan de revertir esta problemática, tal es el caso de Voluntarios en Red, una organización civil sin fines de lucro que presentó en la Cámara de Diputados local un proyecto basado en la concientización y sensibilización social sobre los siniestros viales a partir de la muerte de 5 chicos ocurrida el 24 de junio en la calle Bandera de los Andes de Villa Nueva, Guaymallén, para instaurar al 24 de junio como el "día de la toma de conciencia socia sobre siniestros de tránsito".
Sin embargo, desde esta ONG repudian el accionar del Gobierno provincial frente a estos hechos y consideran que el Estado no se hace cargo de lo que ocurre.
"Las autoridades no nos escucharon, presentamos un plan inmediatamente después de la muerte de estos adolescentes pero se fueron al receso invernal y el proyecto quedó ahí, y hay temas importantes que no se pueden dejar para después, nunca hicieron algo y se nos murieron 11 más, no hay responsabilidad política, expresó ofuscado el presidente de Voluntarios en Red, Hugo Fiorens. A lo que agregó esta muerte (por la del jueves) "es responsabilidad de los políticos, la policía no sale a reprimir con multas porque es un año electoral, y si las hacen les quita votos".
Fiorens apuntó a que la problemática por las muertes ocurridas en hechos viales es en gran parte responsabilidad del Estado pero también lo es a nivel individual, en lo que se refiere al respeto por el otro. Según el responsable de Voluntarios de Red la potestad del Gobierno recae también en la falta de controles que garantice el respeto por las leyes: "Las leyes están, el problema es que hay una disociación entre Estado-ciudadano, la gente no le cree al Gobierno y por eso no lo respeta, y por otro lado el Gobierno está naturalizando los accidentes, toda la responsabilidad es del Estado, el caso de esta mañana (por el jueves) se podría haber prevenido".
Sobre este tema, resaltó que Godoy Cruz es el único municipio que lleva adelante políticas sobre este tema ya que posee diversos programas para evitar siniestros principalmente los ocurridos por ingesta de alcohol como son Padres Preventores, el programa Cien por Ciento Sobrio y la presencia de un equipo de inspectores que trabajan en horarios nocturnos controlando la venta de bebidas y clausurando negocios que infrinjan la ley.
Sin embargo, Fiorens resaltó que uno de los puntos principales con respecto a esta problemática es que Mendoza no posee una planificación integrada que incluya a todos los departamentos. "Salen de bailar de Chacras y recién se los controla en Godoy Cruz, los chicos que murieron en Guaymallén habían estado en un boliche de Capital, el control de alcoholemia no se tiene que hacer a quince kilómetros sino a la salida de los boliches", resumió.
El núcleo familiar también tiene un papel muy importante en la prevención de estos hechos: "La familia toma conciencia cuando la noticia es mala, mientras tanto no piensan que lo que le pasa a otro les puede ocurrir a ellos, pero como no les sucede se olvidan, a mi hijo yo les daba las llaves del auto pero le sacaba las de la casa, cuando volvía de bailar obligado tenía que golpear y ahí le me fijaba si había bebido o no".
"La sociedad también tiene responsabilidades en la prevención de estos hechos –insiste Fiorens–, el ciudadano debe denunciar cuando vea irregularidades en la venta de alcohol, hacer que se clausuren negocios, y el empresario respetar las leyes y no vender alcohol a menores ni fuera de los horarios establecidos tenemos que protegernos de ciudadano a ciudadano. Al igual que es deber de los chicos velar por su seguridad ya que los jóvenes evaden controles, manejan alcoholizado, suben a autos con conductores que han bebido una vez que toman pierden conciencia, desafían la vida, se creen omnipotentes, que a ellos nunca les va a pasar, hacer una sobreestimación de sus responsabilidades y a su ves no reciben la educación necesaria", apuntó el especialista.
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