Tres meses sin respuesta lleva el pedido de la cerealera Louis Dreyfus a la Dirección Nacional de Aduanas para que autorice la operación de sus nuevas instalaciones en el puerto de Bahía Blanca. La cerealera dice que cumplió con todos los requisitos.
Ese mismo día amarraba en su flamante muelle el buque Athanassios para cargar maíz con destino a Indonesia. Sin embargo, el barco debió trasladar su operación al sitio de Cargill porque la autorización nunca llegó .
Desde entonces la situación permanece sin cambios, pese a que fuentes de la empresa sostienen que ya estarían cumplidos todos los trámites y exigencias legales para la habilitación de la terminal cerealera. En el complejo portuario, Dreyfus ya lleva invertidos US$ 50 millones.
En total, el proyecto implicará una inversión de US$ 200 millones para poder movilizar hasta 3 millones de toneladas anuales. Con una capacidad similar, Dreyfus ya opera en Timbúes y en General Lagos, con casi el doble de movimiento.
Algunas fuentes del sector enmarcaron la actitud de la Aduana en el contexto de la puja entre el Gobierno y las cerealeras, algunas de las cuales fueron retiradas del registro oficial para exportar, y por la liquidación de divisas en momentos en que el Gobierno necesita dólares en el mercado. Otras miran a La Plata y mencionan que en la Nación tomaron nota de que, en plena campaña, los directivos de Dreyfus se mostraron junto al gobernador bonaerense para anunciar la puesta en marcha del puerto.
El emprendimiento comprende un sector de silos, con capacidad de almacenaje de hasta 90.000 toneladas y el muelle de exportación. En una segunda fase, prevén construir una planta de biodiésel, publica el diario Clarin.
Actualmente trabajan en el lugar unos 50 empleados, 35 de los cuales pertenecen a la Unión de Recibidores de Granos, donde la preocupación crece, pese a que aún falta un mes para la cosecha fina, de trigo y cebada. Mientras tanto, la inhabilitación frena la incorporación de personal temporario.
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