Una idea es llevarla de los actuales 60 a 65 años. Gremios y empresas, divididos.
Las negociaciones por los retiros se iniciarán en abril pero el debate llevará su tiempo. "Nosotros nos tomaremos todo el tiempo necesario para dialogar, para que las posiciones de cada uno sean perfectamente comprendidas, para que los franceses sean claramente informados", dijo Sarkozy.
En un clima laboral sensibilizado, alto desempleo y pocas posibilidades para los "seniors" de reinsertarse en el mercado laboral, el presidente buscó la conciliación y cierta armonía en el encuentro en el Palacio del Elíseo. Allí estaba su primer ministro Francois Fillon y ocho miembros de su gobierno que recibieron a los presidentes de cinco confederaciones sindicales y tres organizaciones patronales para discutir "la agenda social" del año. Las negociaciones serán conducidas por el ministro de Trabajo, Xavier Darcos, y el ministro de Presupuesto y Función Pública, Eric Woerth.
"La reforma de las jubilaciones es demasiado importante para que no sea conducida de manera concertada", se adelantó el presidente francés, en tono conciliador, en la apertura de la cumbre. Ni siquiera tocó el tema que más controversias desata y sobre el que los sindicatos no quieren ni escuchar hablar: la edad legal del retiro a los 60 años, establecida después de 1983, ni adherir a una prolongación de la duración de los aportes.
El sistema está amenazado por el envejecimiento de la población, su mayor calidad de vida y el mal funcionamiento del mercado de trabajo en plena crisis. "Hoy, sobre diez jubilaciones que nosotros pagamos, una no está financiada. Si no hacemos nada, en 10 años será una sobre ocho", explicó Sarkozy.
Actualmente hay 14 millones de jubilados en Francia y serán 29 millones en el 2050. El nivel medio es de 1288 euros por jubilado y la tasa de empleo de los "seniors" es del 38,2% contra 45% en el resto de Europa. El actual déficit de la caja de jubilaciones es de 7.700 millones de euros y se van a necesitar al menos 100.000 millones de aquí al 2050. La solución sería trabajar más tiempo. Actualmente un trabajador francés puede jubilarse a partir de los 60 años.
Si bien los partidos políticos entienden el drama y creen que la única solución será a través de un consenso o de "un diálogo con principios justos", según los socialistas, los sindicatos están divididos. Para algunos, la jubilación podría extenderse en ciertas categorías profesionales pero no para todos los asalariados. Aquellos que comenzaron a trabajar tempranamente deben poder jubilarse antes de los 60 años.
La CGT, FO y CFTC rechazan extender el período de trabajo más allá de los 60 años. Argumentan que los trabajadores abandonan su trabajo a los 58 años y penan para conseguir otro puesto como "seniors" hasta que obtienen su jubilación a los 60 años. Una mejora del empleo de la categoría "seniors" permitiría mejorar las cuentas del sistema de jubilaciones, dicen.
La ultraizquierda apoya los 37,5 años de aportes, impone los 55 años como edad de jubilarse y reclama una pensión equivalente al 75% del salario. Mientras, el MEDEF, que reúne a los capitanes de la industria, propone extender el retiro hasta los 63 años y la ultraderecha del Frente Nacional quiere llevarlo a los 65 años, pero con 40 años de aportes.


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