El trabajo conjunto con las organizaciones sociales que se han especializado en el tema, será condición excluyente.
En 1989 la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño declaró formalmente los principios básicos, derechos fundamentales que tienen los niños y niñas y que los gobiernos del mundo deben defender y respetar. Tales artículos parecen simples declamaciones cuando se observan las cifras de la OIT acerca del trabajo infantil, y se advierte que a pesar de que los índices fueron mermando en los últimos años, sigue registrándose un número importante de niños y niñas que trabajan en condiciones de explotación.
Recientemente, y ante el impacto de la crisis económica mundial, la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) advirtió en un nuevo informe que los esfuerzos para eliminar las peores formas de trabajo infantil están perdiendo fuerza, y por ello se pide a los gobiernos revitalizar las campañas.
Para el INDEC, la pobreza afecta al cuarenta coma cuatro por ciento (40,4%) de los menores de 5 años, y ya en el 2006, se registraba mas de un millón y medio de niños menores de 14 años que trabajaban en el país, la mitad no concurre a la escuela. (Datos de UNICEF Argentina sobre la base de datos del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social y el INDEC).
En los sectores empobrecidos de la población, el trabajo infantil se convierte en una fuente de recursos para la propia subsistencia del grupo familiar. Esto hace que muchos niños dejen la escuela, y los que concurren tengan dificultades de aprendizaje y atención debido al tiempo y energía que depositan en el trabajo. La deserción escolar es una consecuencia de la situación.
El trabajo afecta también su salud física y mental provocándole lesiones y enfermedades, infecciones graves, deformaciones, estrés, depresión, envejecimiento prematuro, variando según el tipo de actividad que desarrollan, exponiéndolos a sufrir accidentes y pudiendo llegar a causarles la muerte. Los pequeños que padecen esta problemática se ven privados del juego, elemento necesario para el proceso de crecimiento, de socialización y de maduración psicoafectiva.
La situación social de vulnerabilidad en que se encuentran los expone a la drogadicción, al consumo precoz de bebidas alcohólicas, a la explotación sexual y la prostitución, al delito, y los hace vivir bajo una amenaza constante de violencia física y moral de sus pares, de los adultos que los explotan, de las autoridades y de la sociedad en su conjunto que los margina y estereotipa de delincuentes y vagabundos.
Si bien la Provincia de Río Negro no tiene grandes conglomerados urbanos como Buenos Aires y el Gran Buenos Aires; Bariloche, el Alto Valle y Viedma son ciudades en las que se conoce que hay un gran número de niños y niñas, en situación de abandono o trabajando a muy corta edad. Recientemente se ha dado a conocer que alrededor de 300 chicos menores trabajan en Bariloche y recolectan residuos en el basural. Algunos hacen tareas domesticas, de jardinería, construcción y venta ambulante.
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