El Gobierno entregó 272 viviendas en la villa de Merlo

El Gobierno entregó 272 viviendas en la villa de Merlo

El acto, organizado por los propios vecinos, se realizó en una de las esquinas principales del barrio y en la previa tocó el Grupo Menta. 

Hasta allí llegó el senador nacional Adolfo Rodríguez Saá al igual que el intendente de Merlo, Miguel Flores, y la senadora provincial Gloria Petrino. También participó la secretaria de Viviendas, Angela Gutiérrez de Gatto.

Del total de las 272 casas, 222 pertenecen a los viejos planes Progreso y Sueños, y las 50 restantes son de gestión municipal.

En el inicio de la ceremonia dos vecinas convocaron a un grupo de chicos a abrazar en forma simbólica al barrio, que recrearon con dos pequeñas casas hechas de cartón y decoradas por los propios pequeños. Tras ello, en las pantallas gigantes se reprodujeron fotos de las familias que residen en la barriada.

Más tarde una suelta de palomas despertó muchos aplausos porque simbolizó la libertad, la paz y la unión, algo que las vecinas que estaban al micrófono instaron a desarrollar en el barrio.

Minutos después el senador Rodríguez Saá felicitó a los nuevos dueños y contó una cálida anécdota que le ocurrió anoche. “Fui a buscar a mi hijo menor en mi auto y mientras circulaba vi un pequeño bulto. Lo esquivé y me bajé a ver qué era. Y al mirar vi que era un pequeño cachorro. Estaba mojado, tiritaba. Lo miré y decidí llevarlo para mi casa. Allí mi hijo menor lo bautizó Mirko. Todos sabemos que las mascotas son amigas, compañeras, son leales. Y como este barrio nos ha costado tanto esfuerzo y lo veo hermoso, quiero dejarles algo mío. Nos emocionamos tanto recién con las palomas, que significan la paz. Por eso yo quiero dejar algo acá. Porque cada vez que vengo a inaugurar algo a Merlo, alguna obra o en cualquier localidad, dejo algo de mí. Dejo mis sueños, mis anhelos, mi trabajo. Por eso traje a Mirko. Lo quiero dejar acá en el barrio. ¿Lo quieren adoptar?”, expresó el candidato a senador nacional.

La adjudicataria Aurelia Schweider fue la primera que saltó de su silla pidiendo adoptar al cachorro, y Adolfo se lo entregó con un regalo: una casita para perros.

“Es un momento feliz, cada uno de nosotros va a tener su casa. Cada vivienda tiene sus puertas abiertas para que vayamos ahora mismo. Esperando que las llenen de alegría de felicidad, de amor. Las cosas grandes se construyen con amor. Cada uno de ustedes tiene que ser feliz en su casa. Vamos a verlas, llénenlas de felicidad”, agregó Rodríguez Saá.

Sorprendidos por lo que contó el senador nacional, cada una de las familias se fue caminando hasta su casa y comenzó a disfrutar del sueño cumplido: el techo propio.

Comentá la nota