Se cuantifican en casi 1500 el número de viviendas en la modalidad aborigen que el gobierno provincial tiene en plena ejecución en sesenta diferentes comunidades indígenas diseminadas en diferentes puntos del territorio formoseño.
Las obras, que de acuerdo al programa del cual se trate tienen particularidades propias, forman parte del plan territorial que busca satisfacer la demanda habitacional que se desarrolla en los nueve departamentos de la provincia.
Hay tipologías arquitectónicas muy particulares, como las que están en marcha en comunidades aborígenes como la de El Descanso donde se han construido una decena de estas casas, lo mismo que las quince en Campo del Cielo, además de otro grupo más numeroso aun en Las Lomitas ya terminadas, entre otras poblaciones beneficiadas con este plan.
De acuerdo a lo expuesto por uno de los técnicos responsables de la ejecución de este proyecto que es impulsado por el gobierno de la provincia a través del IPV, estas viviendas cuyas características constructivas son las de utilizar ladrillos producidos en la misma zona, tiene unos 70 metros cuadrados de superficie cubierta, disponen de dos habitaciones, una amplia cocina-comedor, un fogón y galería.
Una cisterna de unos 20 mil litros, la que se abastece a través del agua de lluvia, para lo cual se construye un dispositivo con canaletas para conducir esas precipitaciones al estanque, y se puede extraer el vital liquido con una bomba que también se les proveerá es una de las novedades.
Además de construirse un baño con lavatorio e inodoro, también se incorpora el pozo absorbente para los residuos cloacales, disponiéndose de columnas en su frente para una galería pintoresca.
Características
Dada las altas temperaturas de esa región es que la vivienda tendrá una cubierta elevada e incluso se le adosa de un sistema de aislación térmica compuesto por lana de vidrio y placa de durlock, con lo cual el interior se mantiene bastante fresco pese a los calores del ambiente.
Indicó el técnico que adquieren los ladrillos de las producciones de asociaciones de aborígenes de Campo del Cielo, dado que se prioriza la industria local, lo mismo que la mano de obra, puesto que aquel habitante aborigen que quiera incorporarse a tareas de construcción, es capacitado y sumado a las tareas en igualdad de condiciones que los demás obreros.
Comentó asimismo que la mayoría de las viviendas –a instancia del beneficiario- se construye contigua a la actual casa que tienen, aunque se dan también casos que al ser el favorecido un hijo mayor de edad que convive con sus padres, este elige otro lugar y de esa manera se independiza para conformar su propia familia con un hogar digno.
En Pozo del Tigre, con más de un centenar en ejecución, La Primavera con 150 ya habitadas, en el Namqom otras 400 construidas y otras en marcha (además de 500 titulos de propiedad), por nombrar algunas de las comunidades, se cuentan entre las que contienen la mayor cantidad de casas.
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