El ministro de la Producción, Enrique Orban, dijo ayer que el gobierno provincial coincide con la idea de varias personalidades y organizaciones ambientalistas que propician que la estancia La Fidelidad sea convertida en un área protegida o una reserva en la que ya no puedan realizarse explotaciones forestales ni agrícolas.
Zona privilegiada
A eso sumó que en el gobierno “estamos empujando que la estancia sea un área protegida. Sería algo muy importante que fuera un reservorio de agua dulce y preservar las 150.000 hectáreas, para hacer usos agrícolas en los campos vecinos por la cantidad de agua que se puede obtener de esos campos, que tienen unas lagunas espectaculares”.
“Conozco esa zona y se podría hacer una gran área protegida, sin tocar más los recursos forestales. En vida don Roseo era un colaborador para la reproducción de especies, más la biodiversidad que alberga ese pedazo de tierra. Vamos a hacer todo lo posible por ver cómo con Nación podemos trabajar sobre una expropiación y preservar ese lugar”, indicó.
El ministro también confirmó que ese interés es compartido por la Dirección de Parques Nacionales. “Será lo que deba ser, un parque nacional o un área protegida”, marcó, e insistió en que las reservas de agua dulce “pueden ser muy útiles a nuestro sector productivo”.
No obstante, dijo que la valuación de la estancia no puede de ninguna manera ser de 312 millones de dólares, como lo fijó el juez saenzpeñense Juan Zaloff Dakoff mediante la tarea de un perito tasador. “Eso es un disparate”, sostuvo.

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